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EN PIE DE GUERRA

La Costa Atlántica en virtual estado de guerra
 
•    Aviones militares sobrevuelan la región
•    Familias indígenas permanecen armadas para defender sus tierras
•    Helicópteros militares pueden llevar armas y municiones a los colonos

Niño armado 

Diario La Prensa de Managua

Impresionante fotografía del Diario La Prensa, vea niño armado

El sobrevuelo constante de helicópteros, sobre el Cerro Mocó, en territorio Li Aubra, hacia adentro de Río Coco Arriba, donde supuestamente hay pistas de aterrizaje, preocupa a indígenas miskitos.

Los miskitos expresaron sus sospechas de que los sobrevuelos son para abastecer a los colonos con alimentos, armas y municiones.

“Estamos sabiendo que ahí bajan helicópteros en Mocó, parece que están trayendo armas a los colonos; a nosotros nada, más bien (llegan) a matarnos”, sostuvo, el indígena miskito desplazado en Waspukta, Juan Smith Masermo.

“Los únicos vuelos que nosotros tenemos conocimiento, en esa zona de Río Coco son los que realizan las autoridades hondureñas para relevar en sus puestos fronterizos”, expresó el vocero del Ejército de Nicaragua, coronel Manuel Guevara Rocha.

En una versión no confirmada los miskitos sostienen que estiman que unas 2,500 personas trabajan en ese lugar invadido por colonos.

“Somos una raza pequeña, pero el presidente (Daniel Ortega) tiene que ver en estos casos también. Estamos sabiendo que por debajo le están dando armas a estos españoles”, sostuvo Smith. “La realidad estamos hablando, el Gobierno está apoyando para que nos vengan a matar a todos, pero jamás”, agregó.

Jorbi Herrera Molina es otro indígena desplazado, quien señaló: “Cada (vez) que escuchamos ruido de helicóptero, dicen que están bajando militares, armas y le están dando armas a los colonos para que nos maten, les están apoyando con comida y todo”.

RIVERA CONOCE ESA VERSIÓN

El recién desaforado diputado Brooklin Rivera dice que también ha escuchado por los comunitarios de la existencia de pistas de aterrizaje y de abastecimiento a los colonos. “Y el Ejército sabe y la Policía sabe; no actúan, se hacen de la vista gorda y siempre están viendo a los indígenas cómo controlarlos y someterlos”, afirmó Rivera.

Rivera es del criterio de que detrás hay gente de poder. Debido a ello, los comunitarios “están muy preocupados porque no tienen armas (con las) que puedan defenderse; en cambio aquellos están bien abastecidos con armas, municiones, avituallamiento y todo. Y ellos (los indígenas miskitos) están en condición precaria”, dijo Rivera.

En La Esperanza se habla de lo mismo, uno de ellos es Ambrosio Lacud, quien refirió que han escuchado que existen pistas de aterrizaje.

ENFRENTAMIENTOS

A inicios de septiembre, Lacud y un grupo de comunitarios fue hasta el cerro Mocó con la idea de sacar a los colonos asentados ahí, zona reclamada por su comunidad. Pero en una de las propiedades fueron recibidos a balazos. El choque dejó heridos por ambos bandos.

Pudieron llegar cerca del cerro. “Nosotros íbamos a decir que salgan. Ya lo habíamos dicho como dos meses antes. Ellos no quieren salir. Ellos más bien hablan que no van a salir y que van a quedar muertos”, dijo Lacud.

Lacud recibió un impacto en el ojo derecho, no sabe si lo perderá, los médicos no le sacaron la bala. “Salimos heridos y ellos también quedaron heridos, muertos, no sé. Nosotros tenemos derechos, señora, porque esa tierra es de nosotros; nosotros no llegamos a Managua a agarrar un pedazo de tierra, nada, nada. Si ellos hubieran venido antes que iban a entrar, hubieran entrado aquí a hablar con nosotros, (eso) es otra cosa”, expone Lacud.

En ese enfrentamiento en el cerro Mocó murió José Álvarez, esposo de Ignacia Teylor, a causa de los impactos de bala recibidos.

Según Lacud, el cerro “es un pueblo grande que tiene como dos mil personas”. En ese lugar hay niños, hombres adultos, que según los miskitos, “lo tienen como comunidad”. En ese sector los colonos se han apropiado de grandes extensiones de tierra, que van de 50 los que tienen menos, hasta 2,000 a 3,000 manzanas.

“Si el Gobierno, si Daniel (Ortega) no saca a su gente, nosotros tenemos que terminar hasta las últimas consecuencias. Va a quedar solo la tierra, ellos tampoco (los colonos) van a lograr (nada) y nosotros vamos a quedar en la historia con la raza miskita. Ya no aguantamos. Es demasiado esto”, indicó Lacud.

ATACADOS EN LA NOCHE

En el caso de Santa Clara, el 3 de septiembre pasado, los colonos entraron en la madrugada y atacaron la comunidad. Ahí hubo dos muertos, uno de ellos falleció instantáneamente y el otro días después en un hospital capitalino. “Mi esposo no murió por enfermedad, sino por apoyar a su pueblo, a su gente y siempre quiso que los jóvenes prestaran su atención para hablarles y velar por su pueblo”, expresó en su lengua la indígena miskita Marina Ramos, quien recuerda que esa noche estaban dormidos cuando atacaron la comunidad. La viuda indicó que “adentro de la comunidad lo vinieron a matar”.

El fallecido dejó en la orfandad a seis hijos pequeños, que ahora Ramos no sabe cómo los podrá mantener, pues está sola y padece de la vista.

LOS CONSIDERAN HÉROES

El otro fallecido fue Humbertino Solórzano Gutiérrez. Ambos fueron sepultados dentro de la comunidad, pues los consideran héroes al morir en defensa de su territorio. Denis Goti, uno de los desplazados en Waspukta, relató que hace unos diez días su tío Bermúdez Wilson, de 57 años, murió cuando buscaba a su hijo en Wewenak. Después de eso, indicó, quedaron nerviosos, por lo que buscaron salir, porque hacia adentro del río Waspukta está más peligroso. Todos huían porque sabían “que hay gente en el monte”.

En la comunidad de Cocal, cerca de Wewenak, dice Goti, los colonos les han dicho que sus jefes están en el pueblo, que ellos son trabajadores, pero tienen armas de guerra y escopetas. Al final de la semana pasada la comisión ecuménica pastoral de Waspam instó al Gobierno a una solución pacífica al conflicto de indígenas y miskitos, al tiempo que describe una serie de peligros para la zona provocada por la presencia de los colonos.

PROBLEMA LLEVA AÑOS

El padre Cristóbal López, sacerdote católico en Waspam, señaló que el conflicto por la tierra en esas comunidades de Waspam es un problema que lleva años. Y los comunitarios lo habían venido tolerando. “Pero ahora se veían privados de sus propias cosas y salían heridos”, dijo el cura López, quien refiere que los indígenas preguntan: “¿Ahora nos van a sacar por el río acaso, para que vayamos nadando, no sé, a Cabo Gracias a Dios? El pueblo lo que reclama es el saneamiento porque ha habido muchos abusos de las otras partes”.

Un líder miskito expuso preocupación por el desenlace de esta situación; pues conoció que hay casos en los que algunos líderes comunitarios radicales han contemplado igual tratamiento que a los colonos asentados recientemente, a los indígenas que ya mantienen una relación con los colonos.

 

 

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FIESTAS PATRIAS ROJAS

Viernes, 18 de Septiembre de 2015

Fiestas Patrias Rojas en Waspán

•    Waspán vive duelo por la muerte del líder yátama, Mario Leman Müeller, que fue atacado a tiros por la Policía y el Ejército
•    El Concejo de Pastores de La Costa Caribe pide a los colonos que se marchen a sus lugares de origen

Dirigente de Yatama Muerto 

La Prensa de Managua

Tensión y luto invaden Waspam

Una aparente calma es la que viven los habitantes del municipio de Waspam, luego de los últimos sucesos ocurridos el 14 y 15 de septiembre que dejaron una persona muerta y 11 heridos.

Centenares de indígenas han bajado de sus comunidades para asistir al velorio por dos días del miembro del directorio de Yatama, Mario Leman Müller, cuyos restos mortales fueron trasladados a Waspam, vía terrestre la madrugada de ayer, procedente de Managua. Leman falleció en el trayecto de Waspam hacia un hospital capitalino.

La presencia de los indígenas miskitos en las calles de Waspam deja entrever que la situación no es del todo normal en este municipio.

A su vez, han habido reuniones de grupos religiosos y líderes indígenas que han llegado desde Puerto Cabezas y otras localidades de la región, a discutir la situación que enfrentan las comunidades, cuyos representantes insisten en que la principal demanda es el saneamiento de sus territorios.

“SITUACIÓN ESTÁ MUY MAL”

“La situación está muy, muy mal, porque todo lo hacen ellos mismos”, acusa el suegro de Leman, Enrique Ignacio, quien más adelante señala que se refiere “a los sandinistas” mientras sus familiares lloraban desconsolados por la pérdida del dirigente de Yatama.

La muerte de Leman empeora la situación entre los indígenas, dice el suegro del asesinado, quien aseguró que el pasado 14 de septiembre Leman regresaba de las comunidades a las que ayudaba y mientras caminaba por la calle, le dispararon.

Ignacio critica que aunque fueron identificadas las personas que dispararon, la Policía no hizo ninguna investigación.

Máximo Maxfel, concejal municipal en Waspam, manifestó que los hechos ocurridos en la presente semana son consecuencia de la misma situación que se vive desde hace varias semanas en los territorios indígenas con la invasión de colonos.

“Mire cuántos militares están en las carreteras de Puerto Cabezas. ¿Por qué están ahí? ¿Por qué no entran a las montañas a sacar los colonos?”, pregunta Ignacio.

Uno de los heridos de gravedad es el vicepresidente de Wanky Twi, de la comunidad indígena de Tasba Raya, Romel Constantino Washington, mencionan los comunitarios.

Constantino fue herido el 15 de septiembre cuando agentes de un retén militar accionaron sus armas de fuego en contra el vehículo en que se desplazaba junto a otras personas.

PRESENCIA DE ANTIMOTINES ES UNA PROVOCACIÓN, DICEN

El traslado de policías antimotines al municipio de Waspam, tras los sucesos del inicio de la semana, es considerado por algunos familiares y amigos del fallecido Mario Leman, como una provocación.

Jefri Beiker García cuestionó la presencia de las fuerzas especiales de la Policía y dijo: “nos mandan a los antimotines que nosotros no podemos enfrentar, pero el pueblo está organizado por defender su municipio Río Arriba y Río Abajo”.

El miércoles las fuerzas especiales fueron trasladadas a Waspam, sostienen los lugareños. Hasta ahora, los antimotines están reconcentrados a la entrada de la localidad y no se aprecian en las calles.

El obispo Kennet Bushey Lau, presidente del Consejo Pastoral del Caribe Norte, viajó ayer de Puerto Cabezas a Waspam a apoyar al Consejo Pastoral del municipio a fin de buscar la paz, apaciguar los ánimos y buscar el diálogo.

Bushey mencionó que una de las misiones fue hablar con la Policía, pero sus autoridades explicaron que se trata de una fuerza “de disuación, que no han venido a reprimir a nadie, pero hay una situación aquí tensa que es necesario que ellos estén aquí, para evitar más problemas”.

Sin embargo, Bushey indicó que “la verdad (es) que la gente no se siente bien y por eso en el comunicado número seis, nosotros estamos planteando al Gobierno que no use la fuerza pública en áreas comunales y territoriales de los pueblos indígenas ante esta situación porque eso va a crear problemas”.

“Los conflictos que se han dado entre miskitos y colonos y los últimos problemas aquí que se dio entre partidos políticos, puede darse ahora con la Policía y el Ejército, y no queremos eso, necesitamos evitar problemas, porque a veces el uso de la fuerza más bien crea problemas en vez de solucionar”, advirtió Bushey.

No obstante, aclaró que la única solución que ven al conflicto es “que el Gobierno cumpla con la ley”, pues pese a las quejas constantes de parte de los indígenas presentadas al Gobierno, no han sido escuchados por lo que estos han decidido hacer “su autosaneamiento, que no es un término legal”. Y esto trae como consecuencia más derramamiento de sangre en otros territorios, según el líder religioso.

RELIGIOSOS PIDEN DIÁLOGO

El Consejo Pastoral del Atlántico Norte emitió un pronunciamiento a través del cual insta a las autoridades competentes a iniciar el retorno de los colonos a sus lugares de origen y que busquen espacios de diálogo para cumplir con el saneamiento de los territorios indígenas, dándole prioridad a los territorios en conflictos. Y es que según Lottie Cunningham, presidenta del Centro por la Justicia y Derechos Humanos de la Costa Atlántica de Nicaragua (Cejudhcan), el fondo del  problema en el municipio de Waspam, es la falta de voluntad política por parte del Estado para implementar el saneamiento.

“Porque el Estado de Nicaragua tiene una mentalidad de extensión territoral para expandir la ganadería, la minería, los megaproyectos y ahorita en Nicaragua  los únicos territorios que tienen esos espacios para esas inversiones son los territorios de los pueblos indígenas”, señaló Cunningham.

Además apuntó: “A nosotros de nada nos sirve que el presidente (inconstitucional) de la República  diga que ha entregado más de 30 mil kilómetros  cuadrados, el tamaño de El Salvador, siempre lo repite, si nunca hizo el saneamiento. O sea nunca le dio seguridad jurídica y la garantía de esos papeles, de esos títulos que entregó a los pueblos, no le ha dado una seguridad jurídica efectiva”.

Recordó la presidenta del Cejudhcan que la invasión de los colonos a las tierras ha sido masiva en los últimos ocho a diez  años  y “para nosotros detrás de esto hay un poder económico  y un poder político fuerte,  porque es  después  (de) que el Estado otorgó los títulos e hizo la cartografía y las mediciones y saben donde tenemos las tierras vírgenes es que nos metió a la gente.  No habíamos sufrido este tipo de invasión tan masiva como estos últimos diez años”.

“Detrás de esto están los madereros, ganaderos, la minería  y por otro lado estamos de cara a las elecciones y el Estado de Nicaragua no quiere reubicar a esta gente porque esa gente es la gente con la que ellos tienen compromisos de votos”, sostuvo la defensora de derechos humanos.

Mientras en su pronunciamiento  los líderes religiosos que integran el Consejo destacan que en los últimos dos meses los conflictos entre indígenas miskitos y colonos ha aumentado en las comunidades de Francia Sirpi; Santa Clara, Esperanza Río Wawa, Wisconsin, las cuales pertenecen al territorio indígena de Wangki Twi, así como en comunidades San Jerónimo, San Alberto, Santa Fe y La Esperanza Río Coco, del territorio Li Auhbra, en Waspam. Esto, dicen los  líderes religiosos de la región  ha dejado como resultado “muertos, lesionados, secuestrados, casas incendiadas, criminalizando a los líderes indígenas y comunitarios que han venido defendiendo  sus derechos territoriales”.

Según el Consejo Pastoral, “como consecuencia del fenómeno” mencionado es que han ocurrido los hechos sangrientos al inicio de la presente semana que ha dejado muerte y heridos de líderes políticos y comunitarios. A la fecha dicen los obispos de las diferentes iglesias de la región 107 mujeres y 521 niños  de las comunidades del territorio de Wangki Twi-Tasba Raya se han refugiado en Waspam, mientras otra cantidad no precisada del territorio de Li Auhbra se desplazó a territorio hondureño, “por las constantes amenazas y acciones violentas que han sido perpetrado por los colonos y por la situación del conflicto armado”.