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JOSÉ ESTEBAN GONZÁLEZ

Proposición de un reconocimiento nacional para José Esteban González es de Freddy Rostrán Aráuz

JOSÉ ESTEBAN GONZÁLEZEl periodista se hace eco de opiniones ciudadanas que pulsa en la calle

Por: Freddy Rostrán A.


El pasado 5 de julio, en una nota que escribimos en este ciberdiario, haciéndonos eco de opiniones de ciudadanos, lanzamos la idea de que debería hacerse un reconocimiento nacional a la labor desarrollada en la defensa de los derechos humanos por José Esteban González.

La verdad es que personas como José Esteban González que se ha enfrentado a dos dictaduras en la defensa de los derechos humanos no necesitan de homenajes, porque su valor intrínseco brilla independientemente de que se les reconozca su aporte a la sociedad o no.

 Los pueblos sí necesitan rendir reconocimiento a sus prohombres porque de esa manera se reafirman los valores que se deben promover, sobre todo cuando los anti-valores han cobrado tanta fuerza.

En las primeras lecciones de periodismo que recibí de la DIFUSORA PANAMERICANA se decía que "el periodista es el hombre de la calle, que vibra con el sentir de sus lectores".

El infarto que sufrió el Dr. José Esteban González el pasado 2 de junio ha puesto en el tapete de los asuntos nacionales la personalidad de un hombre sencillo y humilde que transcurre sin estridencias, pero cuyo aporte por la dignificación del ser humano ha sido reconocida nacional e internacionalmente.

Lo único que hemos hecho es lanzar una idea como el cultivador que tira la simiente sobre los surcos de la tierra.

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2016-07-05 07:43:55

DIRIGENTES SOCIALCRISTIANOS VISITAN AL LÍDER JOSÉ ESTEBAN GONZÁLEZ

VISITAEl Dirigente del Partido Social Cristiano, Dr. Fanor Avendaño visitó al Dr. José Esteban González en su lecho de enfermo

Ciudadanos opinan que debería organizarse un reconocimiento a nivel nacional para el gran defensor de los derechos humanos en Nicaragua

 

Por: Freddy Rostrán A.

Dirigentes social cristianos de todas las tendencias han estado visitando al Dr. José Esteban González, considerado uno de los prohombres de esa ideología en Nicaragua.

El Lic. José Esteban González fundó la Comisión Permanente de los Derechos Humanos en 1979 en medio de la guerra que tumbó al General Anastasio Somoza Debayle del poder, y denunció las atrocidades que cometió la dictadura somocista en sus estertores de muerte, e inmediatamente comenzó a denunciar las graves violaciones a los derechos humanos que desde sus inicios comenzó a perpetrar el gobierno de los 9 Comandantes.

RECONOCIMIENTO DE LA COMISIÓN INTERAMERICANA DE LOS DERECHOS HUMANOS

En su informe de 1981, la Comisió Interamericana de Derechos Humanos expresa:

"Ha sido una política constante de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos estimular las actividades de las comisiones nacionales de derechos humanos a fin de que éstas puedan contribuir a promover la observancia de los derechos inherentes a la dignidad humana en sus respectivos países.  La Comisión, además, cuando ha examinado la situación de los derechos humanos en un determinado Estado, ha recibido generalmente la valiosa cooperación que le han prestado tales entidades a través de sus testimonios e informaciones, las que junto a los proporcionados por el Gobierno y a la utilización de otras fuentes le han permitido una mejor comprensión de la realidad del país en materia de derechos humanos.

"En Nicaragua la cooperación de esas entidades de derechos humanos ha facilitado en importante medida las tareas de la Comisión.  Durante la observación in loco que la Comisión practicó el año 1978 bajo el Gobierno del General Somoza la Comisión Permanente de Derechos Humanos de Nicaragua (CPDH) le proporcionó una estimable ayuda, la que ciertamente le facilitó la preparación con prontitud y exactitud de su informe, el cual refleja la dramática situación por la que estaba atravesando Nicaragua".

El Dr. José Esteban González, en su calidad de Director de la CPDH, y con el respaldo del Presidente de la organización, Dr. Ricardo Paiz Castillo se enfrentó personalmente a Tomás Borge que trató de intimadarlo para que no continuara su labor de defensa de los derechos humanos. Vano intento de Tomás Borge.

A raiz de que José Esteban sufrió un infarto que puso en peligro su vida, muchos ciudadanos han expresado que debería organizarse un reconocimiento a nivel nacional al hombre que tan valientemente ha defendido los derechos humanos frente a dos dictaduras, hábida cuenta de que los reconocimientos valen más cuando se hacen en vida.

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2016-06-16 11:17:33

Notable mejoría de José Esteban González

Luis Vega-Jose Esteban G 

Por: Luis Vega Miranda

RECUPERACIÓN EXITOSA DE JOSÉ ESTEBAN GONZÁLEZ

Después de una grave crisis cardíaca que sufrió hace unos ochos días, siendo intervenido a tiempo por médicos de Jinotepe y del hospital Manolo Morales Peralta,  quienes le colocaron un catéter que le devolvieron a la vida, como le manifestó el médico; "por poco te vas", la  recuperación  del  presidente nacional de Partido Socialcristiano Nicaragüense, PSC histórico, José Esteban González, ha sido muy satisfactoria. El día de ayer trece de junio vino a Managua para su primera cita con el quirúrgico, tal era el proceso de recuperación que el mismo día me dio la sorpresa de pasar visitándome, conducido por un vehículo que amablemente le prestó un buen amigo.

El suscrito, ahora consejero nacional de PSC, y militante del socialcristianismo desde 1963, en el frente estudiantil demócrata cristiano de la UCA, pasando a ocupar diversos cargos en vida de sus fundadores como vice presidente del PSC, secretario jurídico y secretario general, con otros viejos amigos,  mostró   regocijo saludar al correligionario dirigente  del auténtico y original PSC, y en actual funciones del cargo de la presidencia de esta organización política humanista cristiana, y fundador de la Comisión Permanente de Derechos Humanos, CPDH, una institución que goza del prestigio que tiene gracias a José Esteban.

Caminado despacio y hablando un poco lento, pero bien lúcido, se mostró un poco preocupado de las cosas que están sucediendo, pero le manifesté que esas cosas las  dejáramos para después que esté plenamente recuperado, pues le pueden hacer daño.

Agradeció a todos los amigos y compañeros que lo han estado llamando a su celular,  preocupados por su salud y mostrando su solidaridad.

Gracias a todos por sus oraciones e interés por el compañero y  amigo enfermo.

LUIS VEGA MIRANDA
Consejero Nacional del PSC

 

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Jueves, 02 de Junio de 2016

José Esteban González sufre infarto

•    El Lic. José Esteban González entró a sala de operaciones a las 9:30 AM en el Hospital Manolo Morales

Gonzales J Esteban 

Por: Luis Vega Miranda

PRESIDENTE DEL PARTIDO SOCIALCRISTIANO SUFRE INFARTO

El licenciado José Esteban González, connotado político nicaragüense, presidente del Partido Social Cristiano Nicaragüense, PSC, y  fundador  de la Comisión Permanente de Derechos Humanos en 1977,  CPDH, bajo el régimen somocista y luego expulsado del país en 1981 por el ministro del Interior el difunto Tomás Borge, por denunciar abusos de los derechos humanos por la naciente dictadura totalitaria del Frente Sandinista, sufrió esta mañana  un ataque cardiaco, por lo que fue atendido rápidamente y trasladado de su residencia en la ciudad de Diriamba, hacia el hospital de Jinotepe. Según los médicos,, que lo atendieron rápidamente, se encuentra en observación, pero debe ser trasladado de urgencia hoy mismo  a la capital Managua e internado en el hospital Manolo Morales, donde deberá ser sometido a una intervención quirúrgica.

Según nuestra fuente directa el secretario general de la Juventud Socialcristiana, Carlos Manuel Jarquín, quien se trasladó de inmediato a dicha ciudad, la cirugía a que sería sometido el dirigente  socialcristiano, de 75 años, podría ser  a corazón abierto, ya que la lesión sufrida es delicada.

Precisamente el autor de esta nota habló anoche con el Licenciado González, quien vendría a Managua para sostener una reunión con el Centro Ejecutivo para analizar la situación nacional y la de Venezuela.

Pedimos a nuestros hermanos socialcristianos,  a sus amigos y compañeros, sus oraciones por el restablecimiento de la salud del líder del Humanismo cristiano en Nicaragua, y guía de la más alta calidad moral que sostiene las bases del  Partido de los fundadores, el Partido Socialcristiano Nicaragüense, PSC.

Managua, uno de junio de 2016

DR. LUIS VEGA MIRANDA
Consejero Nacional del PSC.

 

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Análisis y propuesta de Edgard Macías

Domingo, 14 de Octubre de 2012

Se necesita un nuevo Partido Socialcristiano

 

Los propios fundadores del PSC iniciaron el divisionismo...?

Están los dirigentes socialcristianos más interesados en posiciones que en construir un partido verdaderamente humanista...?

FUNDADORES PSC

¿HACIA EL FIN DE LA UTOPIA
DEL HUMANISMO CRISTIANO EN NICARAGUA?
Por Edgard Macías Gómez

(Este trabajo es parte del libro “EL PEZ EN SU LABERINTO. Génesis, crecimiento, crísis y futuro de la Utopía socialcristiana en Nicaragua.”, en proceso de publicación).
INTRODUCCION.

El 2 de octubre de 1976, al cumplirse los 19 años de fundado el PSC (1957), el Tribunal Disciplinario Nacional del PSC, respondiendo a la acusación formal de los doctores Eduardo Rivas Gasteazoro, Orlando Robleto Gallo, e Ignacio Zelaya Páiz, emitió sentencia condenatoria simultánea contra los tres principales miembros del Centro Ejecutivo Nacional, sentando las bases para destruir la unidad del Partido e iniciar la debacle socialcristiana que, desde entonces, se ha venido desarrollando generando un creciente fraccionamiento que ha culminado con la casi total destrucción del socialcristianismo en Nicaragua.

A partir de ahí se quebró el valor de la disciplina partidaria y el uso del método democrático para elegir autoridades, echando por tierra la institucionalidad del Congreso y del Directorio Nacional del Partido. Es más, con esa decisión se destruyó toda la legitimidad establecida por los Estatutos, que había constituido uno de los instrumentos del crecimiento de la organización. Esta acción marcó un retroceso, una involución del socialcristianismo.

 

Fundado en 1957, el pequeño grupo que se auto-llamó Partido, pasó ocho años funcionando bajo los mecanismos elitistas de un reducido subgrupo. Fue hasta el año 1965 que el partido tuvo su primer congreso nacional con representación de todos los departamentos, aprobándose los Estatutos que le dieron una estructura nacional y una formalidad procesal, especialmente un método democrático de deliberación y toma de decisiones. De acuerdo con este método los perdidosos aceptaban la decisión de la mayoría, pero continuaban perteneciendo a la organización sin sentar tienda aparte.

Sin embargo el proceso de desintegración del Partido se inició casi desde el mismo comienzo de la existencia del mismo, pues de los 19 fundadores, muchos se retiraron pronto y al final solamente quedaron cinco. Varios de los que se retiraron expresaron quejas y críticas contra el núcleo que asumió no solo la dirección sino el control del grupo; en el caso del PSC elementos valiosos se distanciaron: ilustres poetas, médicos, artistas de teatro y otros más, se retiraron.
Recordemos que los partidos políticos, como organización, están formados por personas humanas concretas, con intereses y necesidades personales y una percepción de la realidad diversa. Si no se sabe actuar ante esta situación esto comienza a producir insatisfacciones dentro del grupo, pérdida del interés en la organización, iniciándose 2 deserciones de sus miembros algunos de los cuales no se van en silencio sino que expresan públicamente su insatisfacción con el tipo de liderazgo existente.

LAS RAZONES PARA FUNDAR EL PSC

Recordemos que una de las principales razones que adujeron los fundadores del Partido para fundar éste, era, básicamente, una crítica al tipo de liderazgo de los partidos políticos tradicionales. En el manifiesto expresan:

“el ciudadano ha sido utilizado como instrumento para elegir presidentes, senadores y diputados, en aparente desarrollo democrático y hasta el momento (1957) todo se ha reducido a ofrecimientos con motivos electorales”.

Y agregan:

"El Partido Socialcristiano perderá su razón de ser cuando tome los puntos de su ideario como simple palanca para lograr el poder público como ha sido costumbre en nuestro medio”.
Desgraciadamente, estas mismas afirmaciones muy bien pueden aplicarse a los mismos fundadores que quedaron, que, no pudieron controlar la herencia de un concepto tradicional dl liderazgo y se convirtieron en pequeños caciques al interior de la organización. Prácticamente, por eso, el PSC había perdido su razón de ser. La cultura del silencio1 de que habla Freire, se había impuesto y las actitudes del liderazgo tradicional habían aflorado en su conducta.

1 Se refiere este educador al fenómeno psico-sociológico de que las personas tienen internalizados en el subconsciente los valores, las actitudes, la cultura en la que han crecido y educado. Cuando intentan cambiar y desarrollar nuevos valores, la vieja cultura emerge y la persona sigue actuando conforme esos viejos valores y no con los nuevos que ella predica.
Precisamente, la razón de ser del movimiento renovador socialcristiano encabezado en los 70 por Manolo Morales, César Delgadillo, Carlos García Caracas, Mauricio Díaz, Luis Humberto Guzmán, el que esto escribe y otros muchos valiosos jóvenes socialcristianos, era rescatar al PSC de esa situación, resumida en haberse tomado el ideario del partido como simple medio para tener figuración pública, primero al interior del PSC y luego a nivel del Estado. Parecida actitud han tomado en los últimos años otros socialcristianos, que, han creído que la mejor forma de ejercer y extender el socialcristianismo es su figureo individual, sin que les importe la existencia de un verdadero partido. Por eso se preocupan por lograr puestos en las diferentes entidades del gobierno y/o uniones “opositoras” y no les importa ser simple apéndices de otros partidos; al contrario, no les interesa revivir un partido que tendría una disciplina colectiva a la cual tendrían que someterse.

Es obvio que seguir manteniendo esta conducta es seguir atentando contra el buen nombre del socialcristianismo nicaragüense destruyendo la posibilidad de que un partido, debidamente organizado, pueda concurrir a futuras elecciones con candidato propio, con suficiente fuerza para tener posibilidades de ganar el poder político y realizar desde allí el primer gobierno socialcristiano en la historia de Nicaragua.

LA CONSTRUCCION DE UN VERDADERO PARTIDO SOCIALCRISTIANO

Nos ha conmovido que en lugar de buscar como construir un verdadero partido socialcristiano superando el fraccionamiento a que se ha llegado, las diferentes fracciones hayan confundido la política de partido con el cabildeo palaciego que proporciona algunos puestos públicos a unos pocos; se olvidan que es necesario contar con un instrumento a nivel nacional. Se confunden aquí los beneficios personales con los beneficios para el socialcristianismo, olvidando que los intereses partidarios no deben 3 identificarse con las posiciones políticas de un reducido número de personas que quieren seguir teniendo una cómoda vida de funcionarios públicos.
Muchos socialcristianos siempre nos caracterizábamos antes por nuestras actitudes anti-individualistas y anti-caudillistas. Por eso pensábamos que lo primero era el partido y luego los intereses personales. Pensar al revés, es decir, que los intereses de un dirigente se pusieran primero, posponiendo los intereses del partido, era poner la carreta delante de los bueyes.

Es necesario trabajar para volver a las raíces, organizar un verdadero partido, un Nuevo partido, sin caer en enfoques cortoplacistas desesperados y electoreros. Es necesario que ayudemos a construirlo, porque sólo el trabajo mancomunado de todos, de las bases, de la militancia y de la dirigencia idealista y responsable puede estructurar y organizar un partido compacto y efectivo.
Este ejercicio político organizativo nos ayudará a unirnos a todos los socialcristianos verdaderos, es decir, socialcristianos no solo de nombre, sino que conocen, sustentan, respetan y aplican los principios doctrinarios e ideológicos del socialcristianismo. Cierto que el trabajo es duro y agotador, pero nunca antes hemos contado con experiencias como las que hemos acumulado en los últimos años. La política es cambiante y hoy está vigente una ley electoral draconiana y discriminatoria y mañana no está. Pero no importa la ley que haya, lo importante es contar con un instrumento político organizativo eficiente con el cual estar en condiciones no solo de aprovechar las oportunidades que se presenten sino de crear otras. Puede existir ahora la más maravillosa y democrática ley electoral – ya dijimos que los nicaragüenses somos buenos a la literatura- pero si no contamos con el instrumento adecuado de nada nos servirá.

Los socialcristianos debemos estar dispuestos a contribuir moral, política y económicamente, a un proyecto de organización de ese partido partiendo de sus bases y de sus raíces. Demasiado tiempo hemos estado reducidos al trabajo a nivel de pequeñas cúpulas sin base que benefician a unos pocos mientras se ha venido perdiendo el objetivo de construir un partido de dimensiones nacionales que buscando su propio camino pueda ir demostrando en sus interacciones con sus circunstancias, que significa una verdadera esperanza para los nicaragüenses.

Es cierto que en el período de los ochenta no se permitió organizar un partido, pero después de eso, contando ahora con más libertad, no hacerlo no tiene justificación alguna. El pueblo nicaragüense, siguiendo la línea de pensamiento del manifiesto de fundación del PSCN, “siempre ha ansiado algo distinto de lo que hasta hoy ha podido ver.” Ninguno de los regímenes que han existido, y existen, le han traído verdadera paz, fraternidad, auténtico progreso y bienestar para todos; los beneficios han estado reservados más que todo para los partidarios del partido de turno. Con sobrada razón ha perdido la fe en la política, porque una y otra vez ha sido engañado y traicionado, comprobando que su esperanza en una Patria mejor se ha truncado ante la demoledora fuerza de los intereses creados.

El manifiesto de fundación fue la base de un Partido bajo la premisa de que su nacimiento “era el nacimiento de un Nuevo rumbo en las prácticas políticas en nuestro país:” Los socialcristianos rechazábamos desde entonces los principios y métodos que ha recomendado Nicolás Macchiavello y adoptábamos los principios de Maritain y los métodos participativos, tanto a nivel nacional como dentro del mismo partido. No puede darse el hecho de estar reclamando democracia en contra de un gobernante de turno mientras dentro del propio no se funciona respetando esta misma democracia. Es algo 4 absurdo- hasta Kafkiano- acusar de dictador y dinástico al gobierno de turno mientras más de una fracción socialcristiana existente tiene una misma persona como presidente por varios años.

EL FRACCCIONAMIENTO ¿ ANUNCIA EL FIN DE LA UTOPIA SOCIALCRISTIANA ?

El fraccionamiento parece ser una señal sobre lo que parece ser el fin de la utopía socialcristiana en Nicaragua. La adopción, por parte de ciertos socialcristianos, de los valores y métodos de las organizaciones políticas tradicionales, es otra señal, porque de esta forma se ha contribuido al desencanto del pueblo cometiendo actos que desmienten todo lo que hemos predicado en los 55 años de existencia del socialcristianismo organizado. Para comenzar uno revisa ahora la terminología de ciertos diz que socialcristianos y observa que no se diferencia de la de los dirigentes de los grupos tradicionales. Sus expresiones pueden incluso ser las de los sectores más conservadores del país. En segundo lugar han desarrollado una actitud meramente anti, en lugar de ser dirigentes con un enfoque distinto. Los comunicados viven repitiendo las mismas palabras y afirmaciones de la ultraderecha. Se limitan ahora a ser anti-sandinistas. Han caído en el anti-sandinismo a ultranza, similar a la cantaleta anti-somocista que por mucho tiempo se repitió bajo el régimen somocista y que fue uno de los cuestionamientos usados para fundar el PSCN. Se olvidan que tenemos un proyecto que, de llevarse a cabo, va a resolver el problema de la pobreza y el camino hacia un verdadero desarrollo para todos. Quedarse en el mero anti, es repetir el mismo error de la oposición contra los Somoza, es hacerle el juego a los sectores más derechistas del espectro político nicaragüense. Se nos olvida que somos un movimiento de Centro y no de extremos Es necesario que volvamos a plantear públicamente – sin temor- nuestro proyecto ideológico y rescatarlo de rupos marxistas que ha venido usándolos como propios, tales como “sociedad cristiana y solidaria”, “bien común” y otros conceptos socialcristianos.
El manifiesto decía:
“que no ha habido organización alguna que, siendo fiel traducción de la opinión pública, fuera capaz de transformar con una acción cívica constante y decidida, tal estado de cosas.”
Siempre pensamos que los socialcristianos seríamos esa organización que el manifiesto soñaba, pero con el fraccionamiento sostenido demostramos que somos un grupo tradicional más, que no se distingue de los demás en nada, y que algunos pueden vender sus derechos por un “plato de lentejas”, por unos pocos puestos públicos. Atrás quedaron los días del idealismo revolucionario que nos heredara la ideología socialcristiana, a menos que, quienes no estamos de acuerdo con mantener este fraccionamiento asfixiante, nos dediquemos juntos a trabajar por recobrar el concepto revolucionario original y construir ese nuevo partido. No parchar el partido roto, no unir los pedazos de tela para tener una sábana de parches, sino construir un verdadero partido de acuerdo a la nueva realidad que vive el país.

EL LIDERAZGO

Esto nos lleva a reflexionar sobre el concepto de liderazgo. El término líder no es un término en abstracto, sino ligado al grupo, al cual pertenece el líder. Hay una relación dialéctica, dinámica entre el líder y el grupo de miembros; el líder lo es porque existe el grupo, se da en función del grupo. Si el grupo no existe, no hay liderazgo, no puede nadie llamarse a sí mismo líder sin existir una base, porque el líder es miembro del grupo y no está ni por encima ni fuera del grupo. 5

Lo que sucede es que en Nicaragua estamos fuertemente influidos por el liderazgo tradicional que está plagado de elementos provenientes de la conquista, del caudillismo. La palabra “caudillo” proviene del latín “cauda” que significa “cola”; se refiere al hecho de que el líder va a la cola de los miembros de la organización, como empujando a los miembros, como arriándolos, para usar un término rural. Es el mismo término usado para los cometas que surcan el espacio con una gran cola o cauda por delante, y en Nicaragua ya no estamos para liderazgos caudillistas o caciquescos porque ahora hay ciudadanos más informados, educados y politizados, más conscientes de sus derechos humanos, no solo a nivel local sino mundial. Lo que un líder autocrático hacía antes sin mucha consecuencias, ya no lo puede hacer ahora con una ciudadanía más activa, participativa, armada de radios, TV, Internet y teléfonos celulares. Lo que ha sucedido en el mundo musulmán, el mundo más tradicional, más tradicionalista que conocemos, es un ejemplo. El desarrollo de los medios de comunicación permite estar informados inmediatamente de la lucha de otros pueblos y eso influye en sus ánimos; ya las poblaciones y los países no están aislados. Theilar du Chardin lo había profetizado al decir que “La presión proveniente del cambio de velocidad que se siente en la ciencia, la tecnología y la comunicación, se proyectará en los movimientos políticos y sociales. “
Otro elemento que influye es el concepto de “cacique”; el caciquismo es una herencia de nuestros antepasados indígenas, funcional para un estado de cosas como el de aquellos tiempos donde las tribus disputaban territorio y necesitaban alguien – un líder militar- que tomara decisiones rápidas. Así el cacique era el jefe guerrero al cual los miembros de la tribu obedecían”. El término cacique pasó así a ser sinónimo de fuerza y decisión unilateral, frecuentemente arbitrario. Un partido moderno tiene que superar este tipo de liderazgo.

LA FUNCION DE LOS ESTATUTOS

La membresía y/o la militancia es la base del partido; pero no cualquier membresía sino aquella que es educada y crítica, concientizada y formada políticamente. Esa es la base de un partido político revolucionario. Si no hay militancia reunida, organizada, sino que esta está dispersa, no hay conglomerado, ni asambleas ni reuniones, no existe una base que pueda generar líderes, legitimar una influencia, sus mandatos y constituir un partido democrático. Para eso se necesitan los estatutos. Los estatutos estructuran y organizan a la militancia para facilitar su funcionalidad.

Los estatutos significan una demostración del crecimiento de un grupo, que pasa de ser una “intención organizativa” a una consolidación de la misma que establece de manera oficial el conjunto de normas, reglas y disposiciones de la agrupación, porque es una sistematización del modo de trabajo de la misma por reglas escritas y no meramente orales. Donde quiera que haya una organización que carezca de estatutos y reglamentos, encontramos una agrupación que no ha crecido, no ha madurado, no ha sistematizado su funcionamiento y muchas veces se rige por la improvisación, la cual frecuentemente es un elemento de arbitrariedad.
Los estatutos contienen los derechos y deberes de los miembros, son parte del derecho, a tal punto que aplicado al funcionamiento de un país se convierte en una especialidad, el derecho constitucional. La constitución de un país es el máximo conjunto de disposiciones por la cuales debe dirigirse el país y resolver sus grandes y pequeños problemas.

Los estatutos son también una medida de superar el estado de anomia de una organización – donde nadie le hace caso a nadie y a nada- pues no solo es un patrón 6

general sino que es la base para la existencia de la disciplina estandarizada sin la cual ninguna organización puede subsistir y funcionar con efectividad. Por supuesto estamos hablando de estatutos con la respectiva reglamentación de aquellas partes que necesitan más definición y señalamiento de procesos para poder ser aplicados. Un estatuto sin eso se presta a arbitrariedades que pueden destruir la misma organización. El caso de los Estatutos del PSCN es un ejemplo, pues tras 18 años de existencia carecía de reglamentos para algo tan delicado como la disciplina partidaria, lo que legalmente lo hacían inaplicable. Una falla que terminó por destruir a la organización. Los estatutos del PSCN, en su arto. 4o., dicen:

“Son deberes de los militantes del Partido:

a) Cumplir cabalmente los Principios, Programas, Estatutos y Reglamentos del Partido y las Disposiciones que dictan las autoridades del mismo.
b) Militar activamente en el Núcleo del Pueblo que le corresponda;
c) Trabajar y luchar dentro de los organismos de base e intermedios tales como sindicatos, gremios, colegios profesionales, juntas comunitarias, asociaciones culturales y recreativas, etc. para su mejor desarrollo, defendiendo la autonomía e independencia de los mismos.
d) Cotizar para el Partido conforme el Reglamento de Finanzas.”

Como se observará, aparecen aquí señalados dos reglamentos que los estatutos exigían, pero que nunca se elaboraron, lo que hacia ilegal cualquier aplicación directa de los estatutos en esas materias; porque los reglamentos generalmente hacen énfasis en los procedimientos a seguir en los diversos casos, que las autoridades no pueden estar inventando e improvisando llegado el moento, lo que se presta a abusos, violaciones y arbitrariedades de pequeños grupos.

Los incisos b y c son muy elocuentes y nos hablan de una militancia beligerante y no pasiva, sujetos y no invitados de piedra.

DIEZ TESIS SOBRE LA CONSTRUCCION DE UN PARTIDO SOCIACRISTIANO.
PRIMERA TESIS. NO PUEDE CONSTRUIRSE UN PARTIDO POLITICO SIN BASES.

El partido moderno es una comunidad de personas; como un organismo social, solo puede realizarse en unión, en comunión, al igual que la persona humana misma, que no puede realizarse sola, en el aislamiento, sino en unión con las otras personas. La vocación del partido es entonces la búsqueda en unión, en comunión; nadie puede buscar solo; el miembro del partido que cree que su búsqueda personal es más importante que la búsqueda en conjunto para obtener logros que beneficien al partido como un todo y a sus miembros en consecuencia, está en el camino equivocado porque hace de esa búsqueda una búsqueda en contra de la comunidad, es más, resquebraja la comunidad política y atenta contra la integridad de la misma.
Desde su comienzo un partido moderno se construye desde abajo hacia arriba; lo contrario es revivir la concepción oligárquica de la conducción política de los seres humanos. Son los miembros el origen de la legitimidad y de la autoridad que se llega a edificar en el partido.
El conjunto de esos miembros debidamente identificados entre sí y respaldados por la formación ideológica-política, es lo que constituye “las bases” del partido. Al inicio puede ser muy pequeña pero no debe quedarse allí porque debe ser tarea de todos el aumentarla, organizarla y capacitarla. Entre más fuerte queramos que sea el partido, más amplia, 7

grande y fuerte tienen que ser sus bases, sus raíces. Lo contrario es engañarse a sí mismo y a los demás.
Los partidos son como los árboles, deben tener buenas raíces para crecer y sostenerse; entre más grande es el árbol más grande y fuertes tienen que ser sus raíces. Uno puede observar todos esos grandes árboles, pinos, cedros, guayacanes, caobas, que cuentan con grandes y poderosas raíces, bases, para crecer y no ser abatidos por cualquier viento, ni siquiera por borrascas o tormentas. En Julio del 2012, pasé una semana en una finca de la región rural de California, cerca de la ciudad de Arcadia, una especie de Shangri-la, construido en una de las cimas de uno de tantos montes del área, cubiertos de pinos enormes, muchos con cienes de años de existencia, otros mucho más viejos con hasta mil años, altísimos, que se sostienen de pie, y vivos, porque cuentan con profundas y poderosas raíces. De allí me vino este símil, pensando en el partido político. Todos esos arboles comenzaron por ser pequeños, pero no se estancaron sino que crecieron y se desarrollaron.
Los partidos políticos no solo tienen que ser organizaciones con raíces, con bases, sino que éstas tienen que ser cuidadas, aumentadas y educadas, con trabajo de los líderes por supuesto; no pueden quedarse estancadas porque entonces la pretendida organización torna a convertirse en una especie de club social manipulado por un pequeño grupo, aunque conserve el nombre de partido.
El partido socialcristiano fue promovido por algunas personalidades procedentes de los sectores profesionales y círculos universitarios, habiéndose convocado a unas 59 personas aunque a la asamblea constitutiva asistieron 19. Fue una asamblea pequeña pero fue el comienzo de la organización. Recuerdo que alguien, comentando sobre la enormidad de los árboles mencionados, me decía que las semilla de ésos árboles era muy minúscula, como las semilla de mostaza de que habla la parábola de Jesús de Nazaret y que sin embargo en su seno llevaba el germen, los genes, de un árbol tan grandioso.
Las bases del partido socialcristiano tardaron mucho en crecer, pues –como dijimos- tuvo su primer congreso nacional ocho años después de fundado (1957-1965), mientras tanto funcionó como un pequeño grupo de gestión política, facilitando el hecho de que sus principales fundadores se fueran turnando como presidentes; la problemática de este tipo de estructura tiene sus peculiaridades y a veces se resume en compartir cierto tipo de vida social, pues su membresía tiende a ser homogénea, muy diferente a la problemática y a las peculiaridades de una organización más estructurada, con bases conscientes y militantes a las cuales dar cuenta de sus actos; en su desarrollo tiende a volverse más heterogénea con una membresía y militantes procedentes de variadas extracciones, sociales, económicas, de género y de edad. La operación se vuelve más compleja y lo que al principio, en el grupo pequeño, la democracia, era más fácil entre pares, después se hace compleja. Quienes al comienzo encontraron muy fácil el ocupar y hasta acaparar los puestos de dirección, descubrieron que en la medida en que el grupo crecía y se iba extendiendo a nivel nacional, el acceso a los puestos de dirección, se hacía más complejo y lleno de competitividad, y ya sea por la edad como por su falta de actividad fueron siendo desplazados por nuevas generaciones de dirigentes, lo que con generó rechazo de ésta realidad, disidencia y divisiones, dado que el crecimiento no estuvo acompañado por una profundización ideológica y política, generadora de una disciplina que ligara y mantuviera unido al grupo a pesar de las diferencias.
Si el partido se estanca, no aumenta ni organiza su membresía y consolida y acrecienta sus bases, su existencia es frágil y tiende a deteriorarse, especialmente si no ha habido una 8

formación ideológica política que no solo mantenga fiel a los miembros y la haga actuar como lo que es, y no como cualquier otro grupo político; he ahí la importancia de la formación política sistemática, el educar, el lograr que sus miembros crean y asuman los principios, valores y los métodos de inspiración cristiana; no solo que los aprendan intelectualmente y los repitan y declamen, sino que los asuman, los vivan y actúen conforme a esos valores. De lo contrario, cualquiera puede decirse socialcristiano pero solo de palabra, mientras actúan de la misma manera que los políticos tradicionales y ejercen el tipo de liderazgo nefasto que nos heredaran los autollamados líderes históricos del militarismo, de la oligarquía y del caudillismo.
Lo que hemos venido desarrollando como un símil con la naturaleza, los autores e ideólogos históricos de la democracia Cristiana lo describen conceptualmente en sus escritos. Todos hacen referencia a la importancia de un partido moderno organizado democráticamente y en el caso socialcristiano, con una característica específica: la participación.
No estamos hablando de “las bases” como haciendo referencia a un conglomerado ingenuo sobre el cual los dirigentes manipulan para hacerlas seguir sus maquinaciones. Nos referimos a las bases, las raíces como la fuente de todo: del liderazgo, de la autoridad, de la legitimidad, de la auténtica participación.
Las bases no deben concebirse como pintadas sobre el papel, sino en una interacción (militancia) al interior del Partido, que origina un liderazgo legítimo. Luego, la interacción constante y a diferentes niveles entre ellas y las autoridades de distinto nivel, para generar una conducción que responda a los intereses del conjunto, que tenga a todos satisfechos y unidos. La palabra militancia se refiere a ser parte efectiva y disciplinada de algo; se trata de ser parte viva de la organización, de actuar como parte de él. Así el militante, es el miembro activo, beligerante, que no simplemente se inscribe en el partido sino que está presente en la mayor parte de actividades que puede. Mientras ser “miembro” significa ser “parte de un todo”, “individuo que forma parte de una comunidad o cuerpo”, siendo sinónimo de adherente, afiliado, aliado, partidario, recluta, socio”, el término “militante”, significa “que milita”, que es miembro activo, beligerante, actuante, en el mejor sentido de la palabra. Se trata de ser parte no pasiva, sino activa y disciplinada, de una organización.
Pero no ser activa al estilo de los caudillos, que reúnen a los miembros de la agrupación solo para aparentar que busca su aprobación de sus proyectos y planteamientos. La militancia es una participación en las propuestas, en la discusión real (diálogo) de la línea y de los proyectos del partido.
Las organizaciones partidarias deben plasmar muy claramente en sus leyes la forma en que esas bases deben manifestarse. Los Estatutos del partido socialcristiano, decían:
“Arto.5. Son derechos de los militantes del partido:
a) Participar en los debates que se susciten en los organismos del partido y concurrir con su voto en las peticiones que se sometan a votación.
b) Hacer presente por escrito a las autoridades del partido, en forma leal y sin publicidad, su disconformidad con decisiones o actitudes que estimen inconvenientes a los intereses del partido.
c) Elegir y ser elegidos tanto para los cargos directivos del partido como para las candidaturas de éste en las elecciones del país, con las restricciones que establecen estos mismos estatutos y las leyes de la República.”
Sin embargo en reformas posteriores a los años 80, ciertos dirigentes de las fracciones socialcristianas han eliminado de los estatutos el Titulo IV, De los organismos de base, Capitulo 9

único, Núcleos del Pueblo, que fueron plasmados bajo la original concepción comunitaria de que las bases deben estar estructuradas de cierta manera para facilitar su trabajo. Por supuesto que quienes eliminaron estos artículos dejan ver su regresión a la tradicional concepción de la política, pero además re-huyen un trabajo fundamental, como es el organizar a las bases, trabajo duro de organización y formación que muchos evitan pues son de hecho burócratas de la política, dirigentes que se dedican a cabildear y no a organizar, negando que debe existir una división del trabajo al interior de un partido, en donde hay una labor específica y necesaria de organización.
SEGUNDA TESIS. LA IDEOLOGIZACION DE SUS MIEMBROS ES LA BASE DE UN VERDADERO PARTIDO CONSCIENTE DE SU IDEOLOGICIDAD
En realidad todos los partidos son ideológicos; lo que sucede es –recordemos-que hay dos tipos de partidos ideológicos, los tácitos y los expresos, los primeros son aquellos en que solo un grupo de personas están conscientes de ello, pero el resto no.
En la vida concreta todos los miembros de una sociedad o un país estamos ideologizados por los grupos o partidos que han imperado en nuestro país; lo que sucede es que no estamos conscientes de eso y de que estamos en proceso de ideologización por parte de los sectores libero-conservadores que han dominado la política del país por muchos años.
Aunque también ahora estamos ideologizados por los sectores marxistas-leninistas, especialmente a partir de que algún partido de esa tendencia han llegado al poder. Por eso es que muchas personas inconscientemente manejan o piensan con sus categorías e incluso usan términos marxistas sin estar conscientes de ello.
Pero los partidos socialcristianos, como los partidos marxistas, son partidos conscientemente ideológicos, al menos en teoría, porque a veces muchos que se dicen socialcristianos, lo son intelectualmente, pero no viven con esos valores, sino que con los valores de la vieja ideología que viven internados en su subconsciente,- la “cultura del silencio”, que sigue viva y maneja inconscientemente al supuesto socialcristiano que actúa como liberal o como líder político tradicional, con su metodología necrófila que incluye el uso de que “el fin justifica los medios”; para un auténtico socialcristiano esto no es una pauta correcta; más bien, se trata de que “los medios deben ser coherentes con el fin”. Sin embargo en la práctica hay quienes se dicen socialcristianos pero acuden a aplicar los métodos maquiavélicos, a pesar de que estos son producto del estudio sociológico que hizo Nicolás de Macchiavello sobre la lucha por el poder entre los monarcas y príncipes de la edad media muy distinta a la sociedad democrática de hoy día.
Los partidos socialcristianos son partidos que pretenden estar conscientes de su ideología, de que son ideológicos, y que sus miembros tienen que estar conscientes de eso. De allí la tarea de ideologizar a esos miembros en la ideología socialcristiana, superar los resabios de la ideología liberal y actuar y vivir conforme los nuevos valores. Esta es la tarea de la formación política socialcristiana.2 `Porque ¿De qué le sirve a uno decir que tiene fe, si sus hechos no lo demuestran? ¿Podrá acaso salvarlo la fe? No seas tonto, y reconoce que si la fe que uno tiene no va acompañada de hechos, es una fe inútil.3 De la misma manera,
2 Por supuesto no se trata de una ideologización impuesta; la primera tarea del partido hacia un nuevo miembro es contribuir a su proceso de concientización, que lo prepare para aceptar voluntariamente la ideología socialcristiana como el camino hacia una nueva sociedad.
3 Carta de Santiago. Hechos y no palabras. Cap 1. 2, 14-20. Nuevo Testamento. Abe. Sociedad Bíblica Americana, Nueva York. 10

si dices que eres socialcristiano pero tus hechos, tu acción política, no lo demuestran te hace un socialcristiano falso, inútil.
LOS ESTATUTOS Y LA DISCIPLINA.
Los estatutos de los partidos enumeran – como ya hemos dicho- una serie de derechos y deberes de sus miembros, pero esto solo puede realizarse si el miembro está plenamente ideologizado y conscientemente disciplinado. El arto.4 que presentamos antes y que corresponden a la concepción original del PSCN, dice en su inciso a) que el militante debe “cumplir con los Principios, Programas, Estatutos y Reglamentos del Partido”. Para lograr eso deben no solo conocer intelectualmente esos principios, conceptos y valores sino, asumirlos, vivirlos. De lo contrario, seguirá actuando conforme los valores tradicionales que mantiene en su subconsciente. Y solo conociendo y asumiendo esos valores y conceptos podrá participar en debates y análisis y tomar las decisiones correctas en la conducción del partido.
Lo importante no solo es –insistimos- en escribir un manifiesto y una magnífica declaración de principios, conceptos y un perfil ideológico de la organización, sino educarse en ellos, asumirlos y vivirlos, aplicarlos incluso internamente en el funcionamiento del partido; porque si no se es capaz de dirigir la propia organización con esos valores, tampoco se podrá dirigir el país si se llega al gobierno, Porque nadie da lo que no tiene, si en nuestra propia organización no podemos aplicar esos principios, tampoco lo podremos hacer cuando se llegue al gobierno.
EL FIN ES INHERENTE A LOS MEDIOS.
Podemos visualizarse más esta tesis si nos referimos a los medios que los políticos podemos usar en nuestro afán para lograr el poder político, tanto dentro del partido mismo como fuera de él, ya en el país, aunque se aplica a todas las relaciones humanas. En la política tradicional de los partidos, tanto de derecha como de izquierda no democráticas en Nicaragua, ha prevalecido hasta la fecha la herencia nefasta de los métodos de dominio de la edad media, lucha por el poder por el poder mismo, sin humanismo, reunidos por el estudio socio-político que hiciera Nicholas de Macchiavello de donde ha salido la frase lapidaria de que “El fin justifica los medios”.
En las relaciones entre parejas se aplica la versión de que “en la guerra y el amor todo se vale”. En nuestras modernas sociedades, supuestamente inspiradas en los principios y valores que nos dejara Jesús de Nazaret, y que supuestamente constituyen la base de la civilización occidental y cristiana, muchos políticos aplican el lema maquiavélico sin rubor. Son capaces de todo para destruir a un rival, para imponerse, tal y como sucedió en el caso del PSC en 1976, donde los condenados injustamente no fuimos tratados como compañeros y con fraternidad, sino con saña y hasta con odio. En la vida de los socialcristianos también se ha dado esto y algunos han usado la calumnia y la injuria para destruir a otros líderes y sacarlos de circulación. Sin embargo, para un político realmente humanista, esto es inconcebible y aquellos que lo aplican demuestran que en realidad no son humanistas cristianos. Un político realmente humanista cristiano no se apega a, ni aplica, este criminal método, de que el fin justifica los medios, sino que se desempeña con métodos respetuosos de la dignidad humana, resumidos en la frase de que “el fin es inherente a los medios, que han usado muchos de los líderes que han sido verdaderos avatares en la historia de la humanidad. Es decir que no se puede usar cualquier medio para conseguir un objetivo ni personal ni partidario. Los medios deben estar acordes con la naturaleza del fin que se persigue. Un político humanista cristiano, que supuestamente se inspira en principios humanistas, y persigue objetivos humanistas, no puede usar 11

métodos deleznables para “acabar” con sus adversarios políticos, como es corriente en nuestro ambiente de – entre otras cosas- acusar de “agente de la CIA al adversario que se quiere destruir, cosa que ha sido y es muy común en los gobiernos marxistas. Para ellos, aquel que no piensa como ellos es agente de la CIA y le hace el juego al imperialismo. Aunque parezca increíble esta misma acusación fue usada por uno de los fundadores en 1975 y uno de los acusadores de César Delgadillo, Carlos García y yo, en 1976.
De acuerdo con Mahatma Gandhi “el cómo hacemos las cosas es tan importante como lo que estamos tratando de hacer”, porque ultimadamente lo que hagamos estará determinado por la forma en que lo hicimos. Si ganamos las elecciones del país usando violencia por muy simulada que sea, haciendo fraude en el proceso electoral, produciremos no un gobierno democrático sino un gobierno violento, simulador, fraudulento y anti-democrático que seguirá comportándose de la misma manera y recurriendo a cualquier medio para mantenerse en el poder. Si queremos hacer bien a Nicaragua, tenemos que usar los métodos inherentes a ese bien, porque los malos métodos no producen resultados buenos. Los políticos somos en cierta forma, educadores, porque nuestras acciones y nuestras declaraciones, educan al pueblo; si el político es dictatorial y corrupto, estará educando al pueblo en ese mismo sentido. La corrupción por ejemplo, tiende a volver corruptos al pueblo a todos los niveles. Si por el contrario, el gobierno es humanista y decente, honesto, tenderá a hacer de su pueblo de esa misma forma. Solo recordemos que la experiencia más positiva que hemos tenido en Nicaragua, la Primera Republica Conservadora, el período de los 30 años, fue ejemplo de una honestidad tan extrema que para algunos políticos de hoy día que se creen muy vivos, tal honestidad llegó al extremo de ser ridícula y tonta.
Lo que somos, y la forma en que actuamos, afectará nuestra realidad, a nuestra gente, más poderosamente que lo que la mente mortal pueda admitir. Si escogemos actuar en base a integridad, fe y compasión, y reconstruir un partido en base a esos valores y métodos, eso influirá en los resultados. Si escogemos lo opuesto, eso afectará los resultados de la misma manera. Para un líder político humanista cristiano esto es fundamental; si actuamos en base al amor al prójimo y amor a Nicaragua, esto afectará los resultados. Que serán también resultados llenos de amor al país, al prójimo, que nos permitirá incluso hacer sacrificios tal como lo hicieron muchos mártires y héroes de antaño; serán resultados amorosos que beneficiarán realmente a todos los sectores del país. Porque el amor a nuestro pueblo será, no sólo una forma de actuar en un proceso político, sino también una meta. Si albergamos una buena causa, tendremos buenos resultados. Elevándonos un poco descubriremos que hay leyes del universo, del cual nosotros formamos parte, que no cambian; si respetamos las raíces de un árbol, entonces su tronco y sus ramas se desarrollarán correctamente.
Entregarnos a una causa guiados por el amor al pueblo, que es amor a Dios, porque es amor al prójimo, amor al país, a la madre patria, es tan importante como cualquier acción externa que realicemos, eso, si somos serios tratando de cambiar el estado de cosas de nuestro país, de transformarlo positivamente, de eliminar la miseria, la pobreza generalizada, de disminuir las desigualdades socio-económicas, de construir una verdadera democracia y así ayudar a transformar el mundo.
El amor de Dios no solo significa el amor de él hacia nosotros, sino el amor que nosotros podemos dar a los demás, al país, al mundo. No en balde el más importante mandamiento que se nos ha dado es el amarnos los unos a los otros, que no solo es una 12

bonita frase de Jesús de Nazaret; cuando lo aplicamos o lo convertimos en nuestra primera meta en nuestra acción política, esas metas y nuestro partido son bendecidos.
Debemos reconstruir un Partido que dé amor a la vida, que desarrolle acciones amorosas, haciendo de ellas el principio principal detrás de todas nuestras acciones. Esta actitud se debe reflejar en todo, en la familia, en los negocios, en el trabajo, en la educación, en la política, todo debe reflejarlo. El amor no es un simple sentimiento romántico, ni sólo una palabra bonita vacía, ni simplemente sexo, sino algo más profundo. No comprender esto nos seguirá llevando a fracasos, individuales y como grupo.
Antes, en nuestra historia como partido político, hemos intentamos amar, pero ha sido un amor superficial, nos ha faltado voluntad para hacerlo como debe ser y ha generado nuestra división, nuestro fraccionamiento. Hemos actuado como líderes tradicionales, nos hemos resistido a que el amor alumbrara nuestro camino; nos resistimos a la experiencia de una vida más grande, en donde nuestra pequeña y separada entidad individualista, disminuya. Hemos tenido un ego demasiado grande y nos hemos negado a disminuirlo para poder desarrollar una relación amorosa auténtica en nuestra acción política. Solo la disminución de nuestro ego será el nacimiento de nuestra identidad integral, profundamente espiritual; y el ego eso lo siente como una amenaza a su integridad, como su muerte y nos impide actuar como humanistas cristianos y retomar los métodos políticos tradicionales. “porque el que quiera ser discípulo mio, que se niegue a sí mismo, cargue su cruz y sígame”. 4 Negarse a sí mismo, disminuir su ego; cargar su cruz, aceptar su misión en la vida, y seguir los principios del humanismo cristiano. Negar nuestra formación y valores tradicionales, capitalistas, aceptar nuestra misión de dirigente cristiano, distinto a los tradicionales, y actuar en la política conforme los principios que nos ha heredado Cristo.
4 San Marcos, Capitulo 8: 31-32. Dios llega al hombre. Nuevo Testamento.
Nos resistimos al amor, porque eso traba nuestro pensamiento racionalista, porque nuestra mente física no comprende los milagros del espíritu, porque toda nuestra vida hemos sido enseñados a desconfiar de lo que racionalmente no puede ser explicado, no aceptando que existan cosas que nuestra mente racional no entiende. Hoy en día, aún algunos científicos han señalado que la relación entre la realidad interna y externa comprende muchos aspectos que la mente no comprende, aunque a veces lo acepte el corazón.
Esto no lo puede ver el apasionado político tradicional que en el afán de luchar por lograr el poder, o de vencer a su adversario, falla en entender esto, falla en considerar el respeto a los derechos humanos de sus oponentes. La furia que alimenta la pasión política puede ser tan fuerte que lo ciega en su acción.
Si queremos reconstruir un partido político correcto y durable, yo diría, “auto-sostenible” es necesario cambiar porque no podremos cambiar nada si nosotros mismos no cambiamos, porque cualquier problema partidario que tengamos estará allí como una proyección de nuestro propio estado interno. Si revisamos la historia de la humanidad, los humanos hemos derrotado muchos males, al nazismo, al fascismo, al comunismo, pero todavía los profundos cambios integrales que los humanistas cristianos buscamos en el mundo y en nosotros mismos, dependen del nivel de transformación interna nuestra y no de fuerzas o dictados externos.
Las pasadas generaciones hicieron su trabajo, ahora nos toca a nosotros trabajar en el proceso de auto-purificación y de construir un partido auténticamente humanista 13

cristiano, porque no podemos dar de lo que no tenemos, no podemos traer paz al país, si nosotros mismos no tenemos paz interna y no somos mensajeros de paz. No podemos dar amor al pueblo si nosotros mismos no somos amorosos y no nos tratamos con verdadera fraternidad y amor dentro del Partido. Nuestro verdadero regalo para nosotros y para los demás, descansa, no en lo que tenemos, sino en lo que somos. Luis Lebret, decía que “el desarrollo era el ser más y no el tener más.” Que dio lugar a una de las encíclicas papales más extraordinarias, por su carácter positivo, “El Desarrollo de los Pueblos”.
Porque con frecuencia hemos estado motivados más por la ambición de nuestro ego que por inspiración humanista cristiana. No hemos vivido los principios del humanismo cristiano, hemos sido “políticos de poca fe”, como le dijera Jesús a Pedro, y la fe es la escalera hacia las alturas del humanismo cristiano, que es un regalo de Dios hacia los pueblos y todo regalo dado por Dios es un regalo para todos, no solo para uno.
La actividad política está llena de tensiones, ansiedades y presiones. Las discusiones acaloradas dentro del partido, las acciones políticas en las calles llenas de peligros por los ataques de grupos de choque de otros partidos no humanistas o falsamente humanistas, o a veces del mismo gobierno y su ejército. La verdad es que no son felices experiencias. ¿Cómo transformar esta vida política llena a veces de dolor emocional y psicológico en una experiencia de libertad espiritual y de gozo?
Aceptar la política como una misión liberadora. Tenemos que volver a nuestra base espiritual preguntándonos acerca de nuestra alta identidad y nuestro propósito. ¿Quién soy yo? ¿Por qué estoy metido en esto? ¿Cuál es el significado último de mi vida, mis relaciones y de mi actividad política?
Si la vida tiene un alto significado, ¿es mi actividad política solo un medio de conseguir poder o un puesto en el estado? ¿O por el contrario, ¿es para mi una labor sagrada, un canal a través del cual brilla nuestra luz liberadora como expresión de amor al pueblo, al prójimo, a Dios? ¿He dejado de ser revolucionario?
El pastoreo espiritual no solo es para los sacerdotes y pastores evangélicos, el sacerdocio, es para cualquiera que escoge usar sus recursos para ayudar al necesitado, a los heridos, a los pobres y afligidos de la patria de uno, del mundo. Cualquier cosa que hagamos puede ser un ministerio espiritual, desde la más modesta labor de limpieza hasta la más alta investidura. Nuestra labor como políticos no debe ser una labor fría sino un ministerio si la hacemos o usamos para diseminar paz, perdón, amor y búsqueda del bienestar para todos.
Transformaremos nuestra labor política en una experiencia sagrada si transformamos el sentido de su propósito, cambiando el foco de nuestra acción exageradamente puesto en nosotros mismos, por un enfoque amoroso, lo cual veremos, activa una cadena de cosas, llamémosles milagros, porque en políticas también hay milagros. Cada vez que emprendamos una tarea para atender una situación teniendo un alto sentido del por qué estamos haciendo eso, estamos iluminándola. Paro ello, nuestros pensamientos deben iluminarse y así nuestras ideas serán más plenas y sabias, nuestras personas irradiarán energía y las circunstancias alrededor de nosotros se desenvolverán señalándonos un camino de orden divino.
Cuando en 1966 el PSCN logró reunir 35,000 firmas para ir por petición a elecciones y luego decidimos unirnos a la Unión Nacional Opositora, hubo como un halo de iluminación flotando en el aire que pudimos sentir porque era una situación alineada con la paz que se siente cuando trabajamos y luchamos por el pueblo, nos sentimos eufóricos 14

y que estábamos haciendo las cosas correctas; sentimos así la paz que Dios da a quienes luchan por el prójimo.
Como políticos humanistas cristianos no deberíamos tener contradicciones entre nuestra vida personal y nuestra vida de políticos, porque ambas deben descansar en los mismos principios; no deberíamos tener que escoger entre tener una vida personal plena de espiritualidad y tener una exitosa vida política. En realidad, lo primero debe albergar lo segundo. Con frecuencia algunos políticos dividen su existencia entre su carrera, su trabajo, y su vida personal, lo que los lleva muchas veces a separarlos y construir sus éxitos a base del perjuicio de otros. Pero no podemos dividirnos en dos: tener una carrera política en la que aplicamos las recomendaciones de Macchiavello para alcanzar el poder, incluso en contra de nuestros propios compañeros de partido, y tener una vida personal en la cual supuestamente tenemos una vida espiritual, llena de signos exteriores. Una vez que cambiemos, nos daremos cuenta que no estamos separados de la suerte de los demás, que en realidad lo que hacemos a los demás nos lo estamos haciendo a nosotros mismos, entonces nuestra perspectiva cambiará. Cuando logramos cambiar nuestra ambición centrada en nosotros mismos, en nuestro ego, y pasemos a un servicio centrado en el amor a los demás, comenzaremos a experimentar la circulación de la divina inspiración.
Dar, en vez de recibir, produce más riqueza material y espiritual. La voz de nuestro ego es fuerte pero su mensaje es una mentira. Persiguiendo el éxito solo como ganancia personal no nos lleva ni puede llevarnos hacia un verdadero gozo porque está fuera de la armonía en la realidad última de nosotros y de Nicaragua.
En la labor política participan seres de cuerpo y alma, con la intención de lograr no solo metas concretas, sino crecer y aprender espiritualmente. Ese es el propósito de todo trabajo, de toda labor, porque es el fin último de toda acción humana. Más allá del interés del ego, de lograr méritos para sí, individualmente, cuánto dinero puede ganar, qué buenos puestos puede conseguir, están aspectos mucho más profundos.
Si queremos construir un partido humanista cristiano auténtico que pueda hacer verdaderos cambios en nosotros mismos y en Nicaragua y no solo conseguir el gobierno y tener puestos públicos bien pagados, tenemos que estar conscientes que como dirigentes políticos nuestra misión espiritual consiste en aprender a dirigir con compasión y respeto por los demás, servir y respetar la visión de los otros. No se trata de que eso nos lleve a bajar nuestra calidad de trabajo sino recordar que el proceso es tan importante como nuestra meta. El cómo hacemos la acción política es tan importante como lo es el objetivo político. En el fondo es convertir nuestra labor política en una labor de amor. Poner nuestra fe en el poder de la bondad por sobre la fe en el poder del dinero o del dominio a los demás. Esto nos llevaría a dar importancia a preocuparnos más porque los negocios y la búsqueda de ganancias no atenten contra el bienestar de la naturaleza y la seguridad de los seres humanos. Poner primero el dinero por sobre la bondad todos sabemos que es idolatría y materialismo y las leyes del universo aseguran que al final esos ídolos caen y que el dinero no garantiza ni el bienestar ni la felicidad para nadie.
En la labor política tenemos que basarnos en los sentimientos de respeto, del honor, de la fraternidad, única forma de ayudar a que la gente se dé cuenta de su alto potencial. El rol del líder político humanista cristiano no es mandar sobre la gente, sino crear condiciones para el desarrollo de sus propias cualidades que es lo que engrandecerá al partido y al país. Solo así construiremos un nuevo partido humanista cristiano. 15

TERCERA TESIS. LA ESTRUCTURACION ORGANIZATIVA DEBIDAMENTE RESPALDADA POR UNA LEGALIDAD ESCRITA, ES LA FASE SUPERIOR DE LA ORGANIZACIÓN PARTIDARIA.
Lo hemos dicho antes, pero es necesario enfatizarlo. El grado de desarrollo de un partido puede en parte visualizarse en base a los niveles de estructuración y organización alcanzados. Grupos que se fundan y se quedan al nivel de sus fundadores por mucho tiempo sin desarrollar una estructura y una institucionalidad que establezca una formalidad, una sistematicidad en las relaciones internas, son partidos inmaduros que no han alcanzado un alto nivel de desarrollo y funcionan en base a los intereses de ese pequeño grupo. No hacerlo muestra o incapacidad o que los intereses personales son muy fuertes y se quiere mantener el concepto de “charco de rana” de que hablan los psíco-sociólogos. En la medida en que en un partido político ciertos “dirigentes” quieren tener una simplificada forma de estatutos, no pueden esconder su involución a la concepción tradicional y necrófila de la política, pues les interesa tener amplio margen para decidir en el momento y en base a su propia influencia personal, una determinada resolución. Si los estatutos no van acompañados por los debidos reglamentos de los diversos aspectos de la vida partidaria, estos se prestan para decisiones arbitrarias.
Los estatutos también reflejan la personalidad del partido; estatutos muy generales reflejan una organización aparentemente vacía pero la verdad es que se trata de convertirlo en un partido ideológico tácito, es decir, que su ideología está escondida y no es consciente al militante; un estatuto completo debe reflejar las concepciones de participación del mismo, sus objetivos, su filosofía, no solo las estructuras burocráticas sino los canales que facilitan la participación del militante. Debe aparecer el señalamiento de las tareas a realizar especialmente a nivel de base, porque la función del militante no es solo votar por los dirigentes, como en una democracia representativa, sino estar participando de diversas formas en la vida del partido, una democracia participativa. Los originales estatutos del PSCN en su arto 67, decían:
“La Unidad Básica la constituyen los Núcleos del Pueblo. Todos los militantes del Partido deberán pertenecer a un Núcleo y trabajar activamente en él, para ejercer plenamente sus derechos y deberes que le corresponden como socialcristianos. Los Núcleos del Pueblo constituyen la organización que le da al Partido su carácter de Movimiento comunitario del Pueblo.”
Eliminar los Núcleos del Pueblo es renegar del concepto del Partido como Movimiento Comunitario y convertirlo en un partido tradicional sin una base organizada a su nivel y realizando una multitud de tareas.
El partido es un organismo intermedio, un pre-estado, y por consiguiente debe llenar las mismas características de la sociedad que quiere construir. Si hablamos de justicia social en la sociedad, ésta debe pre-existir desde ya en la vida del partido y en su configuración. Debe existir coherencia entre la vida misma interna del partido y los objetivos que se pregonan. No me canso de repetir que es inconcebible que existan grupos que se auto-llamen partidos socialcristianos en donde la misma persona ha estado de presidente o secretario general por cinco o más años. ¿Con qué moral puede estar atacando a un gobernante de dictador un partido presidido de esa forma? Otros se han recetado períodos de cuatro años lo que limita las oportunidades para que otros dirigentes asuman puestos de dirección y adquieran experiencia; además hace de la alternabilidad en la dirección un cuento de hadas. Los Presidentes o secretarios generales eternos solo se dan en los partidos comunistas o fascistas, no en los democráticos. 16

CUARTA TESIS. EL LIDERAZGO GENERADO POR LA INTERACCION DE LAS BASES, ES LA QUE DA AUTENTICIDAD AL PARTIDO.
Como he dicho antes, pretender reorganizar un partido solamente mediante reuniones y acuerdos entre supuestos líderes o dirigentes, es toda una involución, un retroceso a las prácticas tradicionales de la política nicaragüense, donde las cosas se arreglaban entre los ”notables”. Las “bases” en los partidos conservadores y liberales no jugaban ningún papel decisorio.
Pero un partido moderno, distinto, un partido de cuadros, no puede funcionar de esa manera, de ahí que encontramos a supuestos líderes o dirigentes, que en realidad actúan solos y no han sido generados ni confirmados por ninguna base, puesto que los supuestos militantes ni siquiera son invitados de piedra, ya que no son convocados ni en serio ni en broma. Se ha llegado a un nivel de ser dirigentes sin dirigidos, que actúan en base al dicho “cría fama y échate a dormir”. Así que encontramos dirigentes que se han distanciados de sus bases y por consiguiente, carecen de legitimidad.
Tenemos que estar conscientes que sólo el liderazgo generado por la interacción de las bases es lo que da autenticidad a un partido. Esta interacción tiene que ser constante, dinámica, porque el partido es una organización viva, cambiante y por consiguiente, tiene que generar una sana y respetuosa competición combinada con una positiva actitud de cooperación, para así seleccionar sus dirigentes más adecuados para el momento histórico en donde el partido se desempeña.
Cuando los partido se inician, se fundan, generalmente lo son por una cantidad pequeña de personas; el crecimiento de la organización va generando una base más amplia con asambleas, directivas departamentales, municipales, núcleos de base regulares y cantonales, organismos funcionales, todo lo cual establece una militancia que tiene que ser tomada en cuenta a través de diferentes formas e instancias.
Es su participación la que le da legitimidad y autenticidad al partido; es su participación lo que le da la oportunidad de generar un liderazgo polifacético, combinando diversas habilidades, edades, géneros, evitando el estancamiento y el demasiado control de parte de los mismos dirigentes por demasiado tiempo. Los partidos modernos exigen renovación constante.
Un partido humanista cristiano auténtico es aquel cuyo liderazgo y su conformación, reproducen los variados intereses que se conjugan a su interior y facilitan la organización interna racional con una adecuada división del trabajo y de las funciones, pudiéndose atender todos los aspectos de la vida de la organización, de lo contrario encontramos serias deformaciones pues las actividades del Partido se limitan a unos pocos aspectos, por ejemplo, o sólo hacen política institucional, o lobby (cabildeo), con otros representantes de partidos políticos, y se desatienden la labor organizativa y de formación, de cuadros, de propaganda, de relaciones sociales, de soluciones a problemas comunitarios y gremiales.
Todo eso produce una vida partidaria rica y generadora de oportunidades de participación para todos los militantes del partido, que se distribuyen en los diversos proyectos partidarios y disminuye el peligro de deserción partidaria al no dar a los militantes ocupación, yéndose a engrosar otras organizaciones que les ofrecen acción y hasta retos. Este fue uno de los problemas endémicos que enfrentó el original PSC y muchos de sus partidarios se fueron a formar parte de otras organizaciones. Asi encontramos dentro del FSLN a muchos que una vez fueron miembros del PSC. 17

QUINTA TESIS. EL LIDERAZGO DEMOCRATICO COMPARTIDO Y COMBINADO, ES LA BASE DE LA COHERENCIA Y FUNCIONALIDAD DEL PARTIDO
Vamos a insistir sobre el liderazgo político como uno de los elementos más importantes en el éxito de un partido político. Tan obvio como que el manifiesto de fundación del PSCN se refiere al liderazgo como la motivación más importante en su propósito de fundar un nuevo partido en 1957. Si bien el manifiesto hace una puntualizada aunque somera referencia a la realidad nicaragüense, sus afirmaciones más fuertes son sobre el liderazgo de los partidos políticos tradicionales, que no había respondido a las necesidades del pueblo; de ahí que deciden fundar, no solo un nuevo partido político, no cualquier partido político, sino un partido político humanista cristiano, es decir, un partido basado en los principios éticos de Cristo aplicados a la política, basándose en la interpretación de ellos hechas por los Papas en sus encíclicas.
Cuando los fundadores se refieren a que el liderazgo no ha respondido a las necesidades de los nicaragüenses, lo hacen también muy de pasada. La verdad es que revisando lo que ha sido la historia de este pobre país que es Nicaragua, uno cree en Dios, porque solo gracias a su bondad y su misericordia, a su amor por los nicaragüenses, es que se ha mantenido la existencia de Nicaragua como país, sobreviviendo a los efectos de tantos dirigentes de partidos y gobernantes que se han dedicado a saquearlo y a asesinar y maltratar a sus habitantes y a sus rivales. Nicaragua existe a pesar de los gobernantes y dirigentes políticos que ha tenido, casi sin excepción.
Desde sus inicios, a partir de la conquista y la colonización por España y luego en su vida independiente, Nicaragua ha sufrido las consecuencias de gobernantes que lo han dominado y explotado. El verdadero liderazgo, desde una perspectiva psíco-sociológica, se genera por una relación fraternal y amorosa entre los miembros de un grupo que eligen como dirigentes del mismo a aquellos compañeros que más quieren y aceptan, que admiran y que responden a sus necesidades, o tienen ciertas cualidades personales; luego se desarrolla una dinámica entre ellos, entre el grupo y sus dirigentes, sobre estas mismas bases.
Desde sus inicios los dirigentes en Nicaragua han sido producto del afán de dominio, de explotación, de la codicia y del odio. La conquista de Nicaragua por España, al igual que la del resto de países del continente, tuvo una motivación puramente comercial y codiciosa. Colón descubre América buscando una ruta de comercio hacia las indias y luego los conquistadores son parte de empresas comerciales privadas que venían a buscar riquezas para luego regresar a gozarlas en Europa. La venida de esas empresas no fue con el objetivo de un encuentro de razas ni para evangelizar en el cristianismo, con las cuales relacionarse con respeto, sino que fue un objetivo puramente mercantil y comercial que significó no solo el saqueo de nuestros recursos sino el asesinato y maltrato de miles de los indígenas que ya vivían en estas tierras. Los conquistadores, con algunas excepciones, fueron individuos de bajos instintos que al actuar no tenían nada de cristianos, sino que aplicaban los principios maquiavélicos de que el fin justifica los medios.
Nuestros indígenas vivieron bajo la absoluta dominación española teniendo como alternativas o la sumisión o el exterminio, manteniéndose la obscuridad, la explotación humana mediante la esclavitud y su comercio, explotación material del oro y demás recursos naturales. Nicaragua fue un botín de oro y de esclavos en donde el rey tenía 18

participación. Un pequeño sector trató de paliar eta situación de explotación, como fueron los defensores de los indios.
Los indígenas5 sufrieron el rigor extremo y la insaciable codicia de los conquistadores y colonizadores en un juego de pasiones e intereses. Les persiguieron con perros que les destrozaban, les reventaban las fatigas y maltrato, les ahorcaban, les herraban y los vendían en mercados de esclavos. El primer gobernador que llegó a Nicaragua, Pedrarias Dávila, fue el primer tirano del Istmo, sanguinario e iniciador del régimen de las encomiendas. Pedrarias asesinó además a todos aquellos españoles que consideraba una competencia para él. Un altísimo costo por las pocas vacas, cerdos y gallinas que introdujo en el Nuevo Mundo.
5 Adaptado de Colonialismo español, yanqui y ruso, de Francisco Laínez.
En la independencia el pueblo nicaragüense integrado por indios, mulatos, mestizos y zambos, no tuvo una real participación, la que fue decidida por una camarilla de peninsulares y de “nobles” criollos con sed de poder y exceso de pasiones que lucharon primero para consolidar el yugo del imperialismo mexicano y después para sustituir al español.
Al terminar la conquista y la colonia se cayó al mismo círculo de aventureros; los nobles, no obstante haber nacido en Nicaragua, nunca la sintieron ni amaron como su legítima patria, - con algunas excepciones- ni se ocuparon de formar un país y hacerlo crecer libre y soberano. Se vivió entre intrigas, odios, rencores y venganzas. A partir de la federación centroamericana en 1824 se inició en Nicaragua la primera de una larga cadena de luchas fratricidas en que la barbarie y la crueldad prevalecieron. Llegamos a la vida republicana en 1838 bajo el control de dirigentes con mentalidad colonial, con un pueblo sin concepto de Patria que vivía en la miseria. Continuaron las luchas intestinas por el poder, entre liberales y conservadores; el control político se manejo entre familiares y amigos de la clase noble y aristocrática, en contubernio con la clase militar que obviamente surgió de tantas luchas. Los dirigentes no se ocuparon de iniciar la formación de la familia nicaragüense, no les importó la desintegración del territorio nacional y menos defender la soberanía. Por ambiciones prefirieron aceptar la bota extranjera antes que razonar como nicaragüenses. En 1854, los llamados democráticos o liberales prefirieron terminarla aceptando el látigo de William Walker antes que entenderse con los legitimistas o conservadores. Lucha de exterminio entre nicaragüenses en que sobrevivían los del bando triunfador.
Esos dirigentes concentraron todos sus esfuerzos en el control del poder, en forma absoluta, para satisfacer ambiciones y pasiones. Se recurría a la lucha armada para conservarlo o arrebatarlo. No hubo diálogo, prevaleció la fuerza. El poder descansó en “triunfos” en guerra civiles y en constituciones políticas que no se obedecían: armas para asesinar, con sangre del pueblo, de una parte y de otra, inspiradas declaraciones de nobles propósitos de libertad y derechos humanos para encubrir mecanismos de permanencia indefinida en el poder.
El pueblo nació a la vida republicana aprendiendo de sus “líderes” a odiar y matar. Se le enseñó y obligó a matar a sus hermanos por el simple hecho de estar en un bando o seguir a su amo; no se le educó de que las diferencias entre hermanos se resuelven con el entendimiento y la razón.
De 1501 a 1900, los conquistadores y colonizadores españoles, los piratas y filibusteros, los gobiernos inglés y norteamericano y los herederos de los peninsulares, los nobles 19

criollos, todos trataron a Nicaragua desde su interés particularísimo. A los mestizos se les relegó y utilizo solo para las guerras fratricidas.
Fueron siglos en que Nicaragua fue juguete de ambiciones de extranjeros. La situación económica y social del pueblo nicaragüense al finalizar el siglo XIX no fue muy diferente a la de 1821, porque los políticos y dirigentes después de la primera república conservadora se distinguieron por su amor, no al pueblo, sino al poder a toda costa.
Se proclamaba la paz y se hacia la guerra. Los odios, las venganzas, solo dieron a los nicaragüenses miseria y sufrimiento. Porque esas luchas se hacían con la sangre del campesino, del trabajador, de confiscaciones a los opositores, colaboraciones “voluntarias”, tributaciones obligatorias, endeudamiento del gobierno con ayudas externas. No disponían de tiempo para gobernar y buscar como servir al pueblo y buscar su bienestar, solo tenían tiempo para hacer la guerra y preocuparse por el poder y sus riquezas.
Ese ha sido el liderazgo existente en Nicaragua: guerrerismo, tiranías, dictaduras, caudillismos, caciquismos, corrupción, dominación, explotación, cárcel, torturas, guerras civiles; no ha habido un liderazgo de servicio, de luchar por el bienestar del pueblo, sino que se ha llegado al poder, al gobierno, para aprovecharse de los recurso del país de manera personal. Muchos de esos líderes no han tenido antes mayor fortuna y después en el gobierno aparecen con inmensos capitales, producto de las rapiñas o piñatas que han hecho aprovechándose del poder. Para este liderazgo el país ha sido considerado un botín, el pueblo, un sirviente, la Patria, una ilusión.
SEXTA TESIS. LA RENOVACION COHERENTE Y COMBINADA DEL LIDERAZGO ES LA BASE DE LA AUTO-CONTINUIDAD DEL PARTIDO.
Hemos visto que hemos heredado una teoría y práctica del liderazgo político, arbitrario, autoritario, tiránico, acaparador, que no quiere dar lugar a que otros compartan cuotas de poder político. Es lo que ha producido regímenes dictatoriales que no reúnen los valores y actitudes necesarias ni siquiera para la democracia representativa.
La aspiración de los nicaragüenses es vivir bajo las reglas de un sistema democrático; no es una aspiración reciente ya que incluso la constitución política de 1821, la constitución de la Federación de Centroamérica, tuvo una gran influencia de la constitución de los Estados Unidos, y por eso no funcionó. Pero como hemos dicho no basta con escribir excelentes constituciones, dignos ejemplares de la literatura sub-realista latinoamericana, sino que es condición necesaria tener la voluntad y la actitud para cumplirlas. Los nicaragüenses desafortunadamente, no hemos tenido el carácter social ni los antecedentes históricos para cumplirlos pues sufrimos de una vocación autoritaria que se proyecta en nuestro concepto de autoridad, del ejercicio del poder que tiene de ser acaparador y totalitario. Nos gusta e interesa el poder absoluto, centralizado, y tenemos dificultad en interiorizar el respeto a las leyes y padecemos de una anomia que nos lleva a hacer a un lado las instituciones y resolver todo por la vía de los intereses de grupo o de personas. Para nosotros no existe el liderazgo compartido, el poder compartido, que es una rara flor que se debate en el árido terreno de nuestra idiosincrasia.
Y la democracia descansa en eso, en el valor de compartir la autoridad y el poder canalizado a través de cuotas que sirven de balance en el funcionamiento del país. Las tres ramas del gobierno, ejecutiva, legislativa y judicial sirven de contrapeso una a otra y evitan la concentración de poder en uno sola de las ramas y, peor, en una sola persona. En Nicaragua nunca hemos logrado eso, la independencia de los poderes, y los poderes 20

legislativo y judicial, ha sido un imposible; por su forma de ser electos, siempre han sido dominados por el presidente o dictador de turno, y ya sea por medio de amenazas o por compra de conciencias, a puro cañonazos de dinero, hacen de sus miembros individuos sumisos y sometidos. Igual sucede con el poder judicial que pierde su autonomía y al ser títeres del ejecutivo terminan por debilitar el estado de derecho y la fuerza de las ya débiles instituciones que tenemos En otros países los miembros del congreso son electos por separado de las elecciones del presidente y no en bloque o lista que dependan del porcentaje de votación ganado por el presidente. Las elecciones por separado y por cada candidato a diputado y/o senador, da la oportunidad de integrar esos organismos de manera más pluralista, especialmente porque en algunos países hay candidaturas por elección directa.
El cuestionamiento histórico de los fundadores del PSCN hubiera sido más auténtico en la medida en que se hubiera referido a un liderazgo compartido, alejándose del corrupto concepto histórico del caudillo tradicional, del líder máximo; pero su crítica más bien se refería a un liderazgo tradicional “sano” dado que la aparición de los conceptos participativos en la psico-sociología y la política, se dio a partir de los años sesenta; su crítica era más auténtica cuando se refirió a que los poderes legislativo y judicial realmente fueran organismos autónomos y centros de discusión independiente y de aplicación de las leyes respectivamente, del poder ejecutivo.
De ahí que en la tareas de constituir un nuevo partido humanista cristiano, tenemos que basarnos en la teoría y práctica del liderazgo compartido, participativo, no solo dentro de las ramas del gobierno sino comenzando por el mismo partido; no solo a todos los niveles de funcionamiento del mismo, sino participación generacional. Esto es lo que le dará, no solo un funcionamiento democrático sino la propia continuidad.
SEPTIMA TESIS. LA REPRESENTACION EN LOS PODERES LEGISTATIVO,EJECUTIVO Y JUDICIAL, DE MIEMBROS DEL PARTIDO, NO SUSTITUYE NI DESPLAZA AL TRABAJO ORGANIZATIVO Y EL RESPETO A LAS BASES.
El equilibrio entre las partes que conforman el partido es elemental para lograr mantener su institucionalidad y funcionalidad; la división del trabajo que plantea la ciencia administrativa es totalmente aplicable a la estructura y funcionamiento del partido político. En la medida en que se produce una elefantiasis, es decir, que una de las partes comienza a agigantarse, mientras las otras disminuyen o desaparecen, en esa medida el partido tiende a desaparecer.
Esta afirmación es válida no solo para las diferentes actividades de la organización propiamente dicha, sino a su actividad pública en caso de que el partido obtenga diputados, senadores, ministros u otras posiciones en los tres poderes del gobierno, producto de elecciones o de alianzas. Desafortunadamente, en el pasado reciente, algunas fracciones socialcristianas han tenido esa oportunidad y estando ellas reducidas a las pocas personas de la dirigencia, sin existencia de verdaderas bases organizadas y con influencia interna; sin trabajo de bases, la actividad del partido se ha reducido a lo que hace esos dirigentes, es decir, diputados, que también son los dirigentes del partido, y que se dedican a hacer una labor de cabildeo político sin ninguna otra actividad partidaria; se llegó incluso a tener la presidencia de la Asamblea por dos períodos consecutivos, pero eso no se proyectó en el crecimiento ni en el fortalecimiento ni en el proceso de unificación socialcristiana, al contrario creó más obstáculos; es más, se pensó que con 21

solo eso se podría ir a elecciones y salir bien librado, cosa que no fue así porque el socialcristianismo perdió su presencia en la Asamblea.
Desde esta perspectiva la vida del Partido descansa en un trípode integrado por: organización, labor de formación política estructurada, actividades públicas (que incluye labor pública propiamente partidaria así como labor de miembros del partido que desempeñan puestos públicos en cualquiera de las ramas del gobierno).
Un partido completo cuenta con suficiente miembros y militantes para hacer frente a las tareas que demanda cada uno de esos aspectos, haciendo posible una eficiente división del trabajo y asegurando la permanencia y continuidad de la agrupación como tal. Un partido fraccionado pierde toda posibilidad de tener una vida partidaria completa. Cada una de esas fracciones apenas tiene miembros para sobrevivir y eso con dificultades, porque algunas incluso han llegado a la extinción.
El fraccionamiento pues mata la posibilidad de una vida partidaria plena y lo que hace es crear barreras para lograr una unificación, pues cada uno de los dirigentes de cada fracción- con honrosas excepciones- padece del síndrome de “máximo dirigente” y se niega a la posibilidad de que exista un esfuerzo unitario que descanse en un proceso electoral partidario con participación de las bases unificadas, no lo elija para aparecer al frente del partido unificado. El fraccionamiento crea altas expectativas sin ninguna base racional; no solo es que se exacerba el individualismo, creando barreras para un diálogo entre las fracciones con resultados positivos sino que agiganta los egos que se imponen sobre el mínimo amor al humanismo cristiano que se pudiera haber tenido; desaparece el amor al partido y a la Patria.
El fraccionamiento entonces agiganta el orgullo y la pasión; pisotea el compañerismo, olvida los valores ideológicos, hace retroceder al concepto de liderazgo tradicional y nos hace politiquillos cualquieras sin amor a los compañeros de ideología, de lucha, de propósitos, encadenándonos en un interminable círculo vicioso de intentos fallidos por recobrar el espíritu y la disciplina partidaria y los grandes objetivos del socialcristianismo; nos hace perder visión de que solo con un instrumento fuerte y unido se puede tener posibilidades de acceder al poder para hacer los cambios que la ideología humanista cristiana plantea.
OCTAVA TESIS. EL EXITO INDIVIDUAL DE MIEMBROS DEL PARTIDO, ES IMPORTANTE PERO NO SUBSTITUYE LA LABOR DE CONJUNTO Y EL RESPETO A LAS BASES.
El fraccionamiento crea además otra ilusión: el de que el éxito individual y hasta de la fracción misma, significa el éxito del socialcristianismo y del partido. El éxito individual, el hecho de que un socialcristiano en su carácter personal obtenga un puesto público, diputado, ministro, director, alcalde, concejal, etc., genera una falsa sensación de que los socialcristianos están adelante, en la cima.
Algunos socialcristianos han estado en buenos puestos públicos y se han olvidado de sus correligionarios, del partido mismo y han sido incapaces – con raras excepciones- de hacer esfuerzos para conseguir puestos de trabajo para otros socialcristianos.
Por supuesto, que eso es importante, pero no significa todo en el drama socialcristiano, aunque es importante porque los socialcristianos son personas humanas con familia que necesitan de la ayuda de sus compañeros de organización para resolver problemas de trabajo y de la familia. 22

Sin embargo, todavía más importante es el hecho de que los socialcristianos en puestos públicos no se acuerden ni ayuden al partido mismo como tal; funcionarios con buenos sueldos que no ayudan para financiar a permanentes del partido para que hagan labores mínimas de la organización. El judeo-cristianismo, del cual se desprenden los valores humanistas cristianos, tiene establecido el pago del diezmo para la iglesia. Eso no existe para el Partido. Que yo sepa, ningún funcionario de gobierno socialcristiano dio, ya no se diga el diezmo, sino alguna cuota mensual para los fondos del Partido, obligando a conocidos activistas políticos que se han querido dedicar de lleno a revivir el socialcristianismo, a andar mendigando ayuda pasando muchas calamidades.
Esto es algo que debemos tener en cuenta en este proceso de organización de un nuevo Partido, porque no se puede estar dependiendo totalmente de la ayuda que proporcione la Fundación Konrad Adenauer para educación cívica, es necesaria que los miembros asumamos nuestra responsabilidad partidaria de cumplir con el pago de una cuota mensual al Partido. Los tesoreros y secretarías de finanzas del Partido tienen que “ponerse las pilas” para que de verdad exista una cooperación económica de los militantes para el partido. Si no somos capaces de ser solidarios en eso, realmente no existe un verdadero amor para el partido, ni para la ideología, ni para el país ni para invertir con fe para imaginar el futuro.
Tampoco se puede estar dependiendo totalmente de los socialcristianos en el exterior, que ayudan con mucho gusto; pero su ayuda está conduciendo hacia el mismo fenómeno de dependencia que han creado las remesas que desde el exterior envían los latinoamericanos-incluyendo nicaragüenses, matando la iniciativa y los esfuerzos internos para organizar empresas y salir adelante. Todo el mundo vive pendiente de ayuda exterior sea de familiares, amigos o instituciones. Si los socialcristianos en general no estamos dispuestos a aportar económicamente, aunque sea con un centavo, como en el caso de la viuda del evangelio, y viven esperando que toda actividad sea financiada por otros, olvidémonos de que tendremos partido.
Si, el éxito individual tiene su importancia, pero eso no substituye al éxito del Partido; recordemos que el gran objetivo de éste, es obtener el poder político, el gobierno, para desde allí realizar las transformaciones que anunciamos para bien de todos los sectores del pueblo nicaragüense. Si nuestro propio éxito personal no se proyecta en esa meta, es anti-funcional y socava la potencialidad del partido para lograrlo.
El éxito individual también produce el alejamiento del dirigente de las bases del partido, se vuelve una empresa individual que no necesita de las bases, genera un extrañamiento del que fuera dirigente. No substituye además la labor de conjunto, el compromiso con el conglomerado socialcristiano y lo puede hacer perder la comunidad de destino, es decir, el hecho de que ser socialcristiano significa fundamentalmente el luchar por un destino común, el triunfo común, la meta común del cual tenemos que ser parte. No conservarla es perder la perspectiva, la esperanza, el auténtico compromiso de grupo y el amor al Partido.
NOVENA TESIS. UN PARTIDO HUMANISTA CRISTIANO, NO NECESARIAMENTE TIENE QUE LLAMARSE SOCIALCRISTIANO.
Se han estado haciendo esfuerzos para reunificar a los socialcristianos en un partido con el apelativo “socialcristiano”. Casi todas las fracciones existentes mantienen este nombre, dos PSC, UDC, USC; otros no, como el PAN, el Movimiento de Acción Social y el COPED. Pero ya hemos establecido que los partidos humanistas cristianos son partidos 23

ideológicos conscientes de su ideologicidad, aunque eso no significa que usando el nombre socialcristiano los miembros de una determinada fracción, conozcan, sepan, asuman y vivan los principios, valores, métodos y objetivos del humanismo cristiano. Frecuentemente son personas que sustentan en realidad puntos de vista conservadores y liberales, que en el fondo son los mismos valores del ahora llamado neo-liberalismo salvaje. Por el contrario muchos partidos humanistas cristianos no tienen el nombre socialcristiano, pero si han tenido y desarrollado los principios y valores humanistas cristianos.
Así que no necesariamente un Nuevo partido debe llamarse socialcristiano. Quienes opinan que el partido debe seguirse llamando socialcristiano son aquellos que consideran que este nombre socialcristiano es histórico y es conocido por toda Nicaragua, al igual que los símbolos del pescadito y de la cruz (Segundo PPSC) y que por lo tanto hay que recobrarlos y adoptarlos para el Nuevo partido.
Otros opinan que no necesariamente tiene que ser así y que el partido debe estructurarse de acuerdo a la nueva realidad y circunstancias que vive Nicaragua y que lo que importa es su contenido y sus métodos de trabajo que sus miembros apliquen. De nada sirve un partido con el nombre socialcristiano si sus miembros, dirigentes, usan las enseñanzas de Macchiavello, para hacer política; por el contrario un partido con otro nombre, si aplica métodos humanistas siguiendo el principio de que el “medio tiene que ser coherente con los fines” es más consecuente.
Hay que recordar que el primer partido organizado por el padre Luis Sturzzo en Italia, fue el partido católico, que luego adoptó el nombre de Partido Popular Italiano y fue el partido que sentó las bases de todo el movimiento de partidos socialcristianos del mundo.
Así que hay que sopesar los pro y los contras de usar o no el nombre socialcristiano. Lo que importa es el método a usar y cómo vamos a trabajar. Si el Nuevo partido significa que algunos de los actuales “dirigentes” sin base, van a continuar actuando como lo han hecho hasta ahora, obedeciendo más a sus egos que a los intereses del pueblo y del partido como comunidad política, no vale la pena seguir involucrado en ello. Como dice el dicho: “para que gastar pólvora en zopilote”.
De ahí que hay que reflexionar mucho sobre lo que se quiere hacer; vale la pena tratar de unir fracciones, pedazos del original partido o es mejor lanzarse a la tarea de organizar con paciencia y duro trabajo, un partido Nuevo.
Recordemos que ahora es necesario tener organizados los 153 municipios que hay en el país para poder ser reconocidos y participar en elecciones. Esa deba ser la meta organizativa que requiere de mucho trabajo, esfuerzos, sacrificios, paciencia, aporte económico de todos- sin excepción- y no estoy seguro que todos estemos dispuestos a cumplir con esos requisitos dado que muchos nicaragüenses padecen del síndrome de dependencia debido a las remesas. La tarea no es fácil. Eso si queremos un verdadero partido y no fundar un club de 19 personas con el nombre de partido, o seguir hacienda el “cuadro” jugando a las fracciones.
DECIMA TESIS. EL AUTENTICO AMOR AL PARTIDO Y A LA PATRIA, ES FACTOR DE COHESION, TOLERANCIA Y CONTINUIDAD PARTIDARIA.
Pero vamos a cerrar estas tésis hablando sobre lo que debiéramos haber comenzado a hablar desde el principio. De que un auténtico partido humanista cristiano descansa en el amor a los seres humanos, a la humanidad, a través de los cuales amamos a Dios, que nos creó para que estuviéramos juntos, ayudándonos los unos a los otros, trabajando por el 24

bienestar de todos. Esto se debe proyectar en nuestra labor política y en las relaciones de nosotros como políticos.
Como ya he dicho, la labor del político obedece a una misión, como la del trabajador social, el psicólogo, el sacerdote o el maestro o el ministro evangélico, es una labor con los seres humanos que son los nicaragüenses, de manera que el tipo de relaciones que tengamos con ellos será determinante en que realicemos una labor que dé felicidad o genere la ausencia de esta.
Necesitamos militantes capaces de sostener un diálogo inteligente con nosotros; para eso tenemos que hacer uso de nuestra “varita” mágica, el carácter de nuestras relaciones cuyos efectos pueden variar desde las alturas de la iluminación hasta las profundidades de la destrucción; muchos hemos tenido ciertos tipos de relaciones pero lo fundamental para cualquier situación, la llave para lograr y mantener relaciones armoniosas es ponerla en las manos del amor al prójimo, a Nicaragua, a Dios, pedir iluminación, su guía, y evitar caer en juzgar y condenar a los otros o asesinarlos moralmente con calumnias.
Tenemos que contar con una buena comunicación y eso significa ser capaces de escuchar. Muchas veces cuando decimos que nos hemos comunicado con otros, lo que en realidad hicimos fue externar nuestra propia opinión.
La palabra comunicación viene de la misma raíz de la palabra comunión, de manera que donde no hay comunión no hay comunicación. Solo practicando el diálogo con humildad y perdón, podremos lograr verdadera comunicación.
LA COMUNIDAD POLITICA.
El partido político está constituido por un grupo de hombres y mujeres que tienen un mismo objetivo y muchas cosas en común. En efecto el partido es una comunidad política, es decir, una comunidad que además de otras cosas, tiene un objetivo de carácter político. Ya los autores de los estatutos originales del PSC decía:
“El Partido socialcristiano Nicaragüense es un Movimiento Comunitario del Pueblo, con carácter nacional, revolucionario, democrático y humanista”.
Es que el término comunidad tiene una connotación de mayor intimidad que el de sociedad. Hay una relación más cercana y fraternal y depende de un alto grado de cooperación. Existe más conexión entre los miembros y menos competencia, más comunicación y menos aislamiento; más diálogo y menos separación; juntarse implica mucho mas para quienes se inspiran en el amor que los que se inspiran en el odio, porque hay una fuerza especial detrás del amor que no existe detrás del odio. Por eso los movimientos marxistas inspirados en el odio, como decía el Ché Guevara, terminan fracasando porque nada positivo ni bueno puede edificarse sobre el odio.
Nuestro problema es que hemos entendido que el amor es pasivo y por eso el odio aparece como más poderoso, cuando lo que sucede es que el odio es más energético y activo que el amor, porque entendemos el amor como permisividad, lentos en reaccionar, en actuar, y a veces queremos justificar de que lo que hacen los malos con su odio es porque “Dios lo quiere” y no porque quienes decimos que nos inspiramos en el amor, no actuamos, nos resignamos, y lo que es peor, nos encogemos de hombros y dejamos que los que odian, triunfen.
Tenemos que cambiar esto, no solo permitirnos satisfacción y profundo amor y vida de comunidad sino también ejercer, aplicar ese poder a la vida y la acción política. Este es el único antídoto para combatir la oscuridad de nuestro tiempo, tanto partidaria como en la realidad nicaragüense. La imposición, la institucionalización del conflicto, la corrupción y 25

la pobreza generada por los malos gobiernos de los últimos 33 años, nos tienen sumido en la oscuridad.
Insistimos en que Dios no nos creó como individuos separados, sino como un todo, como uno solo. Debemos tomar conciencia de esa unicidad porque la unidad a la cual lleva este concepto será la llave de nuestro avance. No podemos existir espiritualmente separados, aislados. Sentirnos uno, es lo que nos dará fuerzas para hacer y hacernos el bien, para construir un verdadero partido humanista cristiano. Cuando decimos que lo que hacemos a otros nos lo hacemos a nosotros mismos es que nos reconocemos que somos uno; esto nos llevará actuar como hermanos, porque ese debe ser nuestro estado permanente y no la excepción; es la ley del amor, amor universal, superando nuestros egos que nos separan, optar por la cooperación y no la competencia salvaje, la paz y no la guerra, la bendición y no la condena, la celebración y no la infelicidad. Acordarnos que somos idealistas, que no estamos en política para conseguir posiciones, el poder individual, sino para luchar por transformar Nicaragua. Si otros han perdido su vocación revolucionaria- si la izquierda marxista ha dejado de ser revolucionaria - y se han dejado absorber por el afán de poder y de riqueza, los socialcristianos, si bien la hemos perdido momentáneamente, podemos recobrarla y hacer de nuestra acción política una acción transformadora.
Tenemos que construir una Nicaragua y un mundo de diferente tipo; los dirigentes políticos humanistas cristianos debemos estar más familiarizados con esta tésis. Porque somos políticos a los que nos debe seguir moviendo una utopía, un idealismo; pero necesitamos descubrir la verdadera fuerza del amor y aplicarla para impulsar el mejoramiento del mundo con un profundo conocimiento interno de que algo mucho mejor es posible. Solamente siendo políticos iluminados por la fuerza del amor, el amor de Dios, lograremos un mundo donde la gente viva en abundancia y en paz, en vez de pobreza y guerra, haciendo de la vida una continua danza de armonía.
Necesitamos salir del sopor en el que hemos caído e iniciar un nuevo movimiento humanista cristiano lleno de la energía del amor a Dios y al prójimo, liberarnos para crear una verdadera alternativa humanista de inspiración cristiana, llena del poder del espíritu, que dé a los nicaragüenses la oportunidad de transformar Nicaragua. Saber dirigir al pueblo nicaragüense hacia la construcción de un país lleno de genuinas y profundas relaciones de comunidad, tarea histórica que le toca hacer a un partido inspirado en ese humanismo cristiano de auténtica vocación transformadora. Si los movimientos marxistas han fracasado en llevar a cabo un verdadero proceso revolucionario que llevara bienestar al pueblo y los gobiernos neoliberales han continuado con su política de compromiso con las clases oligárquicas y plutocráticas, los socialcristianos debemos seguir luchando por ese ideal, e insistir en llevar a cabo una revolución auténticamente humanista, demostrar que continuamos siendo la  verdadera tercera alternativa.
Miami, Florida
25 de septiembre de 2012