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LA MUERTE DE JESÚS

 La muerte de Jesús, según historiadores no cristianos


JESÚSEstudiosos explican cuatro causas de la muerte de Cristo, tras el terrible suplicio en la cruz.

 

Por:  JUAN GOSSAÍN

EL TIEMPO DE BOGOTÁ

 

3:55 a.m. | 25 de marzo de 2016  Se conjetura que mientras estuvo crucificado, Jesús sufrió una terrible arritmia cardíaca, debido a que su corazón trataba de bombear afanosamente una sangre que ya no tenía.

Se conjetura que mientras estuvo crucificado, Jesús sufrió una terrible arritmia cardíaca, debido a que su corazón trataba de bombear afanosamente una sangre que ya no tenía.

Desde que tengo memoria me he hecho esta pregunta: ¿cómo habrían descrito los médicos forenses las causas de la muerte de Jesucristo si hubiesen tenido oportunidad de practicarle una autopsia? ¿De qué murió?

Estamos ya en Semana Santa y sabemos cómo relata el Evangelio, con detalles minuciosos, todos los acontecimientos de aquel viernes, que todavía hoy causan una conmoción en el mundo. En cada misa el sacerdote lee a los concurrentes unos párrafos del relato magistral que dejaron escrito los seguidores del crucificado. La gente se sabe de memoria las siete frases que pronunció antes de fallecer. (Además: 'Risen', la historia de Cristo a través de un ateo)

Pero confieso que he dedicado media vida a investigar qué es lo que dicen sobre tales acontecimientos aquellos historiadores de la época que no tuvieron influencias religiosas ni fueron partidarios del crucificado. Me refiero a historiadores profesionales o testigos presenciales que no eran cristianos. A gente que, por no tener interés personal en el asunto, hiciera un relato objetivo y ponderado.

He buscado, además, las pocas pero extraordinarias investigaciones científicas sobre la muerte de Cristo que se han conocido en los veinte siglos largos transcurridos desde entonces. A renglón seguido les resumo ambos temas.

 

 

Sospecho que ustedes van a quedar tan asombrados como yo al descubrir que, desde un punto de vista netamente médico y académico, los doctores coinciden con la narración de los evangelistas.

No soy teólogo ni predicador sagrado, sino un humilde periodista que se limita a registrar los hechos tal como ocurrieron.

En carne viva

Haga de cuenta que ya son las 12 del día de aquel viernes trágico. El sol está alto en el cielo. Jesús acaba de llegar al monte Calvario, o monte de la Calavera, en las afueras de Jerusalén, un pequeño promontorio llamado así porque no tiene hierba y parece una cabeza pelada. Yo lo recorrí hace muchos años, haciendo periodismo. En idioma arameo, calavera se dice ‘gólgota’. Arameo era el idioma en que predicaba Jesús. En Siria quedan unas 25.000 personas que hablan arameo.

En el camino hacia la muerte, Jesús lleva a cuestas el madero horizontal de la cruz, llamado 'patibullum', el cual, según las informaciones más serias, pesa alrededor de sesenta kilos. El vertical se lo agregarán cuando ya esté en el monte, poco antes de crucificarlo, puesto de espaldas al suelo, de cara al sol del mediodía. Lo acompaña el populacho frenético, revueltos malhechores y niños con mujeres curiosas, que disfrutan morbosamente con el terrible espectáculo. Lo empujan hasta hacerlo rodar por el suelo de piedra, se ríen de él a carcajadas, los soldados romanos lo insultan.

Flavio Josefo, un respetado cronista del paganismo, relata que “se burlaban de él lanzándole escupitajos y gritándole: ‘Si tu Dios te quiere tanto, que venga a salvarte’. Parecían perros sedientos de sangre tras los despojos del pobre hombre”.

“Y, sin embargo”, agrega Plinio el Joven en sus anotaciones romanas, “aquel condenado adolorido y sangrante los miraba a todos con una mirada mansa y piadosa”.

Antes de iniciar su recorrido hacia el Calvario, a través de un laberinto de callecitas que hoy se conoce como “viacrucis”, Jesús fue castigado con 39 latigazos en la espalda desnuda. Treinta años después, el historiador romano Cayo Graciano, que también era pagano, y que pudo entrevistar a varios testigos presenciales, nos informa que tales látigos son tiras de cuero que llevan colgadas unas bolas metálicas.

Fueron esas bolas las que le provocaron los enormes moretones que se le veían en la espalda. Como si fuera poco, también lo azotaron con un monstruoso instrumento de tortura, unos largos pedazos de hueso afilado, que le cortaron la carne severamente.

‘¿Cómo pudo aguantar?’

Miren lo que describe textualmente Cayo Graciano: “Cuando llegó al monte, el Nazareno, que además era muy flaco, tenía la espalda tan desgarrada que quienes estaban más cerca de él dicen que pudieron verle algunos fragmentos de la columna vertebral, a pesar de los borbotones de sangre que le brotaban”.

“¿Cómo pudo resistir ese hombre semejante dolor durante tanto tiempo?”, se preguntó un día el fisiólogo Zacarías Frank, uno de los investigadores médicos más respetados del siglo XX, austríaco de nacimiento, y que tampoco era cristiano, sino judío practicante.

Sobre ese aspecto específico hay un hecho elocuente que poca gente conoce. El dolor de Jesús era tan agobiante que en esa época no existía una palabra para describirlo, ni siquiera en la ciencia médica. Tuvieron que pasar diecinueve siglos antes de que inventaran el término apropiado para referirse a un dolor que no se puede soportar: los doctores lo llaman, precisamente, ‘dolor excruciante’, que, traducido al lenguaje corriente, significa ‘dolor que se siente en la cruz’. La Academia Inglesa de Medicina lo describe así: “Dolor atroz, insoportable y agonizante”.

Los clavos

Volvemos al monte Calvario. Ya lo están clavando en la cruz, que será levantada en medio de la colina. Ahora hemos venido a saber, gracias a las investigaciones científicas más respetables, que, contra lo que suele creer la tradición popular, y contra lo que se representa en cuadros y dibujos de la imaginería artística, los clavos no le fueron puestos en las palmas de las manos. Se ha aclarado ya que en aquella época, en el idioma latino que también se hablaba en la colonia romana de Palestina, la palabra manos se escribía 'manibus', pero no solo se refería a las manos propiamente dichas, sino al antebrazo en general.

Nicu Haas, profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalén, dirigió una cuidadosa investigación con la que demostró que si a Jesús lo hubieran clavado en la palma de las manos, el peso del cuerpo, por ley de gravedad, lo habría empujado hacia adelante y, con toda seguridad, se habría desclavado, cayendo al suelo.

En 1968, unos arqueólogos hallaron al norte de Jerusalén varios de los clavos que se usaban para las crucifixiones en tiempos de Cristo. Su tamaño, más largos que lo normal, parece demostrar que fueron usados para atravesar las muñecas y no las palmas.

Las sombras

Todos los testimonios coinciden en que Jesús murió a la hora religiosa de nona, la hora de la oración, que equivale a las 3 de la tarde de nuestra época. Flavio Josefo, el gran historiador romano, dejó registrado ese momento en la formidable crónica que escribió en su libro 'Antigüedades judías':

“Cuando el condenado expiró, el gigantesco velo que cubría lo más sagrado del templo de los judíos se rasgó en dos, de arriba hacia abajo, como si un rayo invisible lo hubiese destruido, y la tierra tembló con un grande estremecimiento, las piedras del monte se partieron sin que nadie las hubiera tocado, se abrieron las tumbas del cementerio del valle de Josafat, que queda frente al Calvario, y muchos cadáveres se pusieron de pie para ir en busca de sus familiares. Y a pesar de que solo era media tarde, el sol se ocultó, y el mundo quedó sumido en las sombras”.

A su turno, Plinio escribió que, “al ver lo que estaba pasando, uno de los soldados romanos se volvió a sus compañeros y exclamó: ‘Verdaderamente, este era el hijo de Dios’. Luego empezó a gritar, arrojó su lanza y se fue corriendo, colina abajo. Nunca más se volvió a saber de él”.

Entre tanto, Jesucristo se desangró en la cruz. La hemorragia era incontenible. “Sudaba sangre”, escribe Graciano. “Y jadeaba con desesperación. Se estaba ahogando”.

4 causas de la muerte

¿De qué murió Jesús, científicamente hablando? Josefo dice lo siguiente: “La crucifixión era una condena tan terrible que a Jesús le desmembró los órganos corporales. De lejos se le podían contar los huesos y las costillas”.

El médico Edward Albury, decano universitario en Oxford, y sobrino del legendario historiador inglés Arnold Toynbee, dice que Jesús sufrió una hemorragia terrible, que le causó a su organismo cuatro efectos principales:

1. Desmayos y colapsos fugaces, pero constantes, a causa de la baja presión sanguínea, que le sobrevino desde que lo estaban azotando en el palacio de Pilato, llamado pretorio. Esos desmayos fueron los que lo hicieron caer al suelo varias veces, cuando iba camino del Calvario.

2. Los riñones dejaron de funcionarle, lo cual le impidió conservar el poco líquido que le quedaba en el cuerpo.

3. Tuvo que haber sufrido una terrible arritmia cardíaca, con el corazón desbocado, tratando de bombear afanosamente una sangre que ya no tenía.

4. Cuando exclamó “tengo sed”, era porque el cuerpo estaba ansiando líquidos para reponer la sangre perdida.

Epílogo

A su turno, el fisiólogo alemán Walter Hernuth, que se describía a sí mismo como “ateo racionalista”, publicó en 1954 las conclusiones de su propia investigación. “Yo no creo que este hombre fuera hijo de Dios”, dice, con energía, “pero podría haberlo sido para resistir semejante tormento durante tres horas. No sé cómo lo hizo. No conozco a nadie que aguante eso”.

Ya son más de las 3 de la tarde. Al pie de la cruz, María, la madre, espera con una sábana en las manos que le entreguen el cadáver de su hijo. La acompaña Juan el Evangelista, que tiene apenas 24 años y parece un niño, el discípulo más joven de todos, el único entre los doce apóstoles que tuvo el coraje de acompañarlo hasta la muerte, desafiando la furia de la muchedumbre.

Cincuenta años después, a mediados del siglo I, el gran filósofo Séneca, que era profesor del emperador Nerón, escribió esta frase:

“No soy cristiano, pero me estremezco al pensar que Jesús murió lentamente, gota a gota, como su propia sangre”.

 

 

 

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2015-12-26 21:14:06

LA MATANZA DE LOS INOCENTES

... O LA HISTORIA DE LOS QUE SE AFERRAN AL PODER

 


MATANZA 2Herodes “El Grande” estaba dispuesto a derramar la sangre que fuera necesaria con tal de no perder el gobierno, costara lo que costara

 

Un gran cometa iluminó el cielo en los días en que se calcula nació Cristo

A Herodes le consideraban un gobernante progresista porque impulsaba el comercio

 

Por: Freddy Rostrán A.

Antiguos registros chinos indican que en el año 5 antes de la Era Cristiana, entre el 9 de marzo y el 4 de mayo, un bellísimo cometa iluminó el cielo nocturno de aquel tiempo. Esa tremenda cola de luz pudo haber sido la estrella que guio a tres sabios de oriente en su ruta de búsqueda del lugar donde había nacido el niño que habría de redimir al mundo.

 Es asunto ya sabido que Jesús de Nazareth no nació un 25 de Diciembre, fecha establecida para celebrar La Navidad, sino que eso responde a una decisión tomada por Roma en el Siglo IV.

La Iglesia Católica decretó el 25 de diciembre, como Día de la Natividad con la finalidad de sustituir la fiesta pagana del nacimiento del astro Sol o solsticio de invierno, por la fiesta del nacimiento de Jesús de Nazareth.

Un error de cálculo del Monje Dionisio El Exiguo dio como resultado que el tiempo de la Era Cristiana empezara a registrarse cinco años después del nacimiento de Cristo, o sea que en el primer año de lo que conocemos como la Era Cristiana, el niño Jesús ya tenía 5 años.

Jesús nació 754 años después de la fundación de Roma.

El Evangelio de Lucas relata que Jesús nació en Belén porque sus padres José y María, oriundos de Nazareth, habían ido a la Ciudad de David para cumplir con el mandato de Cirenio, gobernador de Siria, de que todo mundo se empadronase.

María viajó embarazada y el parto le agarró en Belén.

“Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad”, exclamó el ángel enviado por el Señor para anunciar la noticia a unos pastores que hacían la vigilia cuidando el ganado.

El Misterio de los Reyes Magos

El Evangelio de San Mateo, por su parte, relata:

“Habiendo nacido Jesús en Belén en tiempos del rey Herodes, unos magos de Oriente llegaron a Jerusalén preguntando ¿dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer, porque hemos visto su estrella en Oriente y venimos a adorarle?

“El rey Herodes al oír esto, se turba y con él toda Jerusalén.

“Reúne a todos los príncipes del sacerdocio y a los escribas del pueblo preguntándoles dónde podía nacer el Mesías.

“Ellos le contestan en Belén de Judá, pues así está escrito.

“Los magos, guiados de nuevo por la estrella, caminan hasta pararse sobre el lugar donde estaba el niño.

“Entran en la casa, y ven al niño con María, su madre. De hinojos le adoran, y abriendo sus cofres le ofrecen los dones de oro, incienso y mirra.

“Advertidos en sueños de no volver junto a Herodes, regresan a su tierra por otro camino”.

La noticia que le llevaron los sabios llenó de intranquilidad a Herodes, que percibía al Mesías como un rival, que amenazaba su poder.

A pesar de ser anciano y de haber reinado ya por más de treinta años, Herodes les ruega a los magos que averigüen el sitio preciso del nacimiento del Mesías para adorarle también, pero está clarísimo que su fin era liquidarlo.

Es importante indicar que el significado del término mago era muy diferente en la antigüedad que el que tiene ahora como de los que hacen trucos en los circos, o los ilusionistas que hacen ver a la gente lo que no es verdad.

En el Siglo IV antes de Cristo se llamaba magos a los miembros de la casta sacerdotal en Persia, y en general se daba esa designación a los hombres de ciencia, que buscaban la verdad.

En el Evangelio de Tomás que no fue incluido en La Biblia se dice que los Magos de Oriente llegaron con legiones de soldados, y que provenían de Persia, de Babilonia y de otras regiones de Asia.

El Evangelio Armenio de la Infancia afirma que los Magos de Oriente se llamaban Balthazar, Melkon y Gaspard.

La ambición de mantenerse en el poder

Los magos habían llegado de oriente, eran estudiosos de los fenómenos celestes, conocían las profecías, llegaban con ricos presentes de oro, eran acompañados de soldados, y preguntaban dónde había nacido el Rey de los Judíos, suficientes razones para quitarle el sueño a un individuo que se aferraba al poder, costara lo que costara, y derramando la sangre que fuera necesaria, de quien fuera, con tal de no perder el gobierno.

Herodes “El Grande” tenía 35 años de gobernar en Judea, Galilea, Samaria e Idumea cuando nació el niño Jesús. Era Rey, pero no era un gobernante independiente. Era lacayo de Roma. Se le consideraba un gobernante progresista, que impulsó el comercio, y emprendió obras de gran envergadura como la reconstrucción del Templo de Jerusalén y  remodeló varias ciudades, pero estaba listo a sofocar cualquier rebelión a sangre y fuego.

Sus crímenes eran horripilantes. Los opositores fueron cayendo uno a uno, incluyendo miembros de su propia familia. Ordenó matar a cuarenta y cinco partidarios de Antígono, líder de la oposición. A los miembros del anterior gobierno al suyo, los mandó a matar a todos. Mató además a su cuñado Aristóbulo, a los dos esposos de su hermana Salomé, a su suegra Alejandra, a su mujer Marianne, a sus hijos Alejandro y Aristóbulo.

Así, no le tembló la mano para ordenar la matanza de los inocentes
Era tal la ferocidad y crueldad de Herodes, que antes de morir, dejó la orden de matar a sus más conspicuos rivales políticos para evitar la alegría del pueblo.

La Matanza, según San Mateo

El Evangelio de San Mateo, en el Capítulo Segundo, versos del 16 al 18, relata:
Al darse cuenta Herodes de que aquellos sabios lo habían engañado, se llenó de ira y mandó matar a todos los niños de dos años para abajo que vivían en Belén y sus alrededores, de acuerdo con el tiempo que le habían dicho los sabios. 17 Así se cumplió lo escrito por el profeta Jeremías:

18 «Se oyó una voz en Ramá,
llantos y grandes lamentos.
Era Raquel, que lloraba por sus hijos
y no quería ser consolada
porque ya estaban muertos.»


Todo, todo, por el miedo a perder el poder

Los niños murieron a manos de la soldadesca  de Herodes, pero el niño Jesús se salvó porque sus padres lo sacaron a tiempo de Belén y lo llevaron a Egipto, siguiendo instrucciones que recibieron en sueños. ¿Ha tenido usted alguna vez un sueño revelador?

Herodes había gobernado 35 años, y pensaba gobernar quien sabe cuánto más a base de sus crímenes. Pero no contaba con los designios de Dios. No sabemos si Herodes tenía a su alrededor algún profeta que le dijera: “Nadie es eterno, Señor Rey”.

Herodes murió poco después de haber ordenado la matanza de aquellos angelitos.

Este martes 28 de diciembre, antes de hacer broma con las inocentadas, piense en la sangre que derramaron lo niños degollados.

La motivación que llevó a la matanza de los Santos Inocentes no es muy distinta de la que condujo a Somoza a perpetrar la masacre del 23 de julio del 59, o la que impulsó a los gobernantes sandinistas para perpetrar la Navidad Roja contra los misquitos en la década de los 80.

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2015-04-03 01:14:24

 Vida, Pasión y Muerte de Jesús de Nazareth

Las masas piden la muerte de Jesús

¿Será que la voz del pueblo es la voz de Dios?

Esta es la Historia de Jesús contada a partir del agónico trance que vivió en el Monte de Getsemaní cuando sudó gruesas gotas de sangre

ENTREGA No. 3

CRUCIFÍCALE

 

Por: Freddy Rostrán A.

Jesús, después de haber sido vapuleado salvajemente, hasta reventarlo en su piel y en sus órganos internos, es llevado nuevamente ante el Procurador.

Allí está el Hijo del Hombre ante el individuo que representa todo el poder del Imperio Romano.

Los sacerdotes piden la muerte de Jesús.

La mujer del Procurador le hace llegar un mensaje para que no ordene la muerte del predicador, porque ha tenido sueños y no tiene paz.

 Pilatos está entre la espada y la pared. Los sacerdotes judíos piden, exigen el asesinato de Jesús, y su mujer le manda a decir que cuidado lo mata.

El Gran Procurador manda a traer a un reo facineroso, y aprovechando la costumbre de la fiesta judía, pregunta al pueblo:

¿A quién quieren que suelte, a Jesús o a Barrabás?

“A Barrabás”… “A Barrabás”…gritaban las turbas.

- Y qué quieren que haga con Jesús “El Cristo”…?

- Crucifícale…--Crucifícale…

Pilatos dijo entonces:

Me lavo las manos por la muerte de este hombre…

…Y los judíos respondieron:

“Que caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos”…

¿Será que la voz del pueblo es la voz de Dios?

Jesús de Nazaret había nacido 33 años atrás, y su nacimiento había sido anunciado por los profetas. El Arcángel Gabriel dijo a su madre cuando lo tenía en el vientre:

“Dios te salve, María, llena eres de gracia…

El Señor es contigo”…

Y el Espíritu Santo habló por boca de su prima Isabel, que exclamó:

“Bendito es el fruto de tu vientre”…

Jesús nació en el año 4 antes de Cristo. Por un error, el cómputo de los años se inició a partir de cuatro años antes del nacimiento del Mesías.

Su país llevaba entonces más de medio siglo de encontrarse bajo la dominación romana.

Ahora el Maestro se enfrenta a la muerte. Pilatos lo entrega a los soldados para que lo crucifiquen. Los guardias lo llevan al  Pretorio, que era el cuartel general de la armada romana.

Allí lo desnudaron y le echaron encima un manto de escarlata, y pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas, y una caña en su mano derecha; e hincando la rodilla delante de él, se burlaban de él, diciendo: !!Salve, Rey de los judíos!

Y escupiéndole, tomaban la caña y le golpeaban en la cabeza.
Después de haberle escarnecido, le quitaron el manto, le pusieron sus vestidos, y se lo llevaron para crucificarle.

Bibliografía: Los Evangelios

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2015-03-22 20:46:18

Vida, Pasión y Muerte de Jesús de Nazareth

 Jesús es torturado

Torturaron a Jesús hasta que derramó sangre de su cuerpo... Pero ¿Cómo cómo afectaron los azotes sus órganos internos? Lea lo que explica un médico

Esta es la Historia de Jesús contada a partir del agónico trance que vivió en el Monte de Getsemaní cuando sudó gruesas gotas de sangre

ENTREGA No. 2

AZOTADO

 

Por: Freddy Rostrán A.

Jesús está ante el verdugo…Lo capturaron horas antes en el Monte de Jetsemaní, donde oraba y sudaba gotas de sangre…

Los hombres armados que lo echaron preso, tras el beso de Judas, lo golpearon hasta sacarle sangre, y después lo llevaron donde el Prefecto, que ordenó que lo azotaran para después soltarlo…

Pero los sacerdotes judíos no se conformaban con que lo torturaran…Lo querían muerto.

El verdugo lanzó el primer azote sobre aquel cuerpo regio, sobre aquel cuerpo débil…
Y lanzó otro golpe con azote de cuero y metal…

Comienza a salirle sangre de su piel maltratada. ¿Cuántos azotes le dieron a Jesús?

El sacerdote franciscano Constancio Cabezón, que también es médico cardiólogo,  explica este trance doloroso de la siguiente manera:

La flagelación en sí no fue un castigo exclusivo para Jesús. Lo mandaba la ley. La flagelación era un preámbulo legal a toda ejecución. Había una excepción: los ciudadanos romanos condenados a decapitación no eran flagelados, sino fustigados con la fusta. Esto se hacía, según Tito Livio, en el mismo lugar del suplicio, inmediatamente antes de la decapitación.

Los condenados a crucifixión eran flagelados habitualmente durante el trayecto que había entre el lugar donde se dictaba la sentencia y el del suplicio. Muy raro, como en el caso de Jesús, que se llevara a cabo en las dependencias del tribunal. Esto sólo se hacía en los casos en que la flagelación era sustitutiva de la pena capital. El caso de Jesús fue raro. Su flagelación no fue la legal que precedía a toda ejecución y que se daba en el trayecto, camino del suplicio, sino que constituyó un castigo especial, como veremos. Esto exige dos explicaciones: cuándo le flagelaron y el porqué Mateo y Marcos no nos dicen ni cuándo ni el porqué, sólo constatan el hecho: "Y habiendo hecho flagelar a Jesús, lo entregó (Pilato) para que lo crucificaran".

Lucas es más explícito, y cuando está explicando los esfuerzos de Pilato para salvar a Jesús, al final nos cita una frase del Prefecto: "Le castigaré y luego le soltaré". Ya vislumbramos algo. Juan nos afirma que Jesús fue flagelado durante los juicios de Pilato.Ya tenemos elcuándo. Veamos ahora el porqué:
Pilato juzga que la primera acusación hecha a Jesús ("Se ha hecho Hijo de Dios y según nuestra ley debe morir" no caía bajo la ley romana. Era cuestión religiosa y la Justicia romana no actuaba en estos casos para dirimirla. Por lo que consideró a Jesús inocente: "No encuentro en él, causa alguna de condenación".

Tras una deliberación de los judíos, éstos hacen una segunda acusación que sí entraba dentro de la Lex Julia: (Había permitido ser aclamado Hijo de David que según ellos iba a ser su rey). Quería hacerse rey y esto iba contra el Emperador. Pilato tiene obligación de atender esta acusación. Pilato pregunta a Jesús sobre su realeza y, no sacando nada en claro, lo considera de nuevo inocente.
Enterado de la estancia de Herodes en Jerusalén y siendo Jesús su súbdito, Pilato se lo envía a ver si le resuelve el problema. No es así y Pilato en el tercer juicio dice a los judíos: "Ni Herodes ni yo encontramos en él causa alguna de muerte".

Después de los fracasos anteriores, Pilato equipara a Jesús con un criminal y ladrón, con Barrabás. La propuesta era, a quién de los dos querían que les soltase. La plebe prefiere a Barrabás, a la vez que grita que Jesús sea crucificado.

Ante las decepciones anteriores, Pilato decidió dar a Jesús un sustitutivo de la pena capital, para acallar al pueblo: "Le castigaré y luego le soltare". Después de este episodio, es cuando Jesús es flagelado y viene el hecho del ECCE HOMO.

Y tenemos pues, el cuándo y el porqué.

Una vez la orden de castigo, Jesús fue atado con cuerdas gruesas y resistentes.Las manos por encima de la cabeza, quedando así, casi suspendido de la parte alta de la columna o del techo. De esta manera quedaba inutilizado, para que no pudiera defender algunas partes del cuerpo con los brazos, y para que en el caso de choc, no cayera al suelo.

El instrumento utilizado para la flagelación, fue el flagrum taxillatum, que se componía de un mango corto de madera, al que estaban fijos tres correas de cuero de unos 50 cms., en cuyas puntas tenían dos bolas de plomo alargadas, unidas por una estrechez entre ellas; otras veces eran los talli o astrágalos de carnero. El más usado era el de bolas de plomo.

El número de latigazos, según la ley hebrea, era de 40, pero ellos por escrúpulos de sobrepasarse, daban siempre 39. Pero Jesús fue flagelado por los romanos, en dependencia militar romana, por tantomore romano, es decir, según la costumbre romana, cuya ley no limitaba el número. Sólo estaban obligados a dejar a Jesús con vida, por dos razones: una, para poder mostrarle al público para que éste se compadeciera (era la intención de Pilato), y la otra, para que en caso de condena a muerte, llegara vivo al lugar de suplicio y crucificarlo vivo: era le ley.

Cuando los clásicos latinos nos hablan de esta flagelación more romano,  nos dicen que el reo quedaba irreconocible en su aspecto y sangrando por todo el cuerpo. Así quedó Jesús. Por eso a la pregunta: ¿cuántos latigazos dieron a Jesús? la respuesta es, hasta que le dejaron irreconocible; hasta que se cansaron. La ley romana no limitaba el número. Todas las partes del cuerpo de Jesús fueron objeto de latigazos. Eso sí, respetaron la cabeza y la parte del corazón, porque hubiera podido morir, como les había sucedido con otros. Y en este caso tenían una consigna: no matarlo. Así lo había mandado Pilato: "Le castigaré y luego le soltaré"..

Las correas de cuero del flagrun taxillatum, cortaron en mayor o menor grado la piel de Jesús en todo su cuerpo: en la espalda, el tórax, los brazos, el vientre, los muslos, las piernas. Las bolas de plomo, caídas con fuerza sobre el cuerpo de Jesús, hicieron toda clase de heridas: contusiones, irritaciones cutáneas, escoriaciones, equímosis y llagas. Además, los golpes fuertes y repetidos sobre la espalda y el tórax, provocaron, sin duda, lesiones pleurales e incluso pericarditis, (como demostraremos en otra ocasión), con consecuencias muy graves para la respiración, la marcha del corazón y el dolor.
Pero si en la parte externa Jesús quedó irreconocible por las heridas y por la sangre, en el interior de su organismo sufrieron también lesiones muy graves órganos vitales, como el hígado y el riñón. Los golpes fuertes sobre la zona renal, instauraron sin duda, una disfunción en los riñones. Lo mismo podemos decir sobre el hígado, donde provocaron también una disfunción del mismo. A esta disfunción o insuficiencia hepato-renal, junto a mayor pérdida de sangre, fueron acompañadas de cambios electrolíticos y de otros parámetros biológicos con todas las consecuencias gravísimas para la supervivencia.

La disminución de la volemia por la nueva y abundante pérdida de sangre, aumentaron más gravemente la disnea o dificultad respiratoria, comenzada en Getsemaní. Esta disnea se aumentó todavía más, si cabía, por los golpes en la espalda y en el pecho que afectaron a órganos respiratorios y que además la hicieron dolorosa. Una hipercadmia muy seria estaba instaurada. Jesús tenía graves síntomas de asfixia. La hipotensión arterial comenzada en Getsemaní y aumentada con la desnutrición y la nueva pérdida de líquido corporal y de sangre, le dejaron materialmente sin fuerzas. Jesús no se tenía. Sin duda cayó, al desatarle las cuerdas, sobre el charco de sangre que había salido de su cuerpo. No olvidemos, que todo esto recayó sobre una dermis y epidermis sumamente sensible al dolor después de la hemathidrosis.

En las circunstancias de Jesús es imposible explicar médicamente el dolor que sentiría cada vez que recibía un correazo con las bolas de plomo. Podríamos decir que en estos momentos Jesús era SÓLO DOLOR.

 

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2015-03-08 21:37:24

Vida, Pasión y Muerte de Jesús de Nazareth

¿Cómo era físicamente Jesús?

Esta es la Historia de Jesús contada a partir del agónico trance que vivió en el Monte de Getsemaní cuando sudó gruesas gotas de sangre


ENTREGA PRIMERA

jesus

"Jesús era bello como su madre", escribió Publio Léntulus, Presidente de Judea de aquel tiempo...

Por: Freddy Rostrán A.

Jesús era un hombre de buena estatura, de aspecto agradable y sereno, su mirada era expresiva y su rostro majestuoso y bello.

Publio Léntulus, Presidente de Judea en tiempos del Hijo del Hombre, escribió la siguiente carta desde Jerusalén al Emperador romano Tiberio César:

“Sabiendo que deseas conocer cuánto voy a narrar, te informo que existe en nuestros tiempos un hombre, el cual vive actualmente pleno de grandes virtudes, llamado Jesús, que es inculcado por el pueblo como el
profeta de la verdad, y sus discípulos dicen que es hijo de Dios, Creador del cielo y de la tierra y de todas las cosas que se hallan y hayan estado en ella; en verdad, ¡oh César! Cada día se oyen cosas maravillosas de ese Jesús: resucita a los muertos, cura los enfermos, en una sola palabra: es un hombre de estatura justa y muy bello en el aspecto, y hay tanta majestad en su rostro, que aquellos que lo ven son forzados a amarlo o a temerlo. Tiene los cabellos color de almendra muy madura, son distendidos hasta las orejas, y de las orejas hasta las espaldas, son del color de la tierra, pero más relucientes.

Tiene en medio de su frente una línea separando los cabellos, en la forma en uso por los nazarenos, su rostro es lleno, el aspecto es muy sereno, ninguna arruga o mancha se ve en su cara, de un color moderado; la nariz y la boca son irreprensibles.

La barba es espesa, más semejante a los cabellos, no muy larga, pero separada por el medio, su mirada es muy afectuosa y grave; tiene los ojos expresivos y claros, lo que sorprende es que resplandezcan en su rostro como los rayos del sol, pero nadie puede mirar fijamente su semblante, porque cuando brilla, asusta, y cuando enternece hace llorar; se hace amar y es alegre con gravedad.

Dícese, que nadie nunca lo vio reír, más bien llorar. Tiene los brazos y las manos muy bellas; en la plática, alegra mucho, pero raramente lo hace y, al aproximarse a él, se verifica que es muy modesto en la imagen y en la persona. Es el hombre más bello que se pueda imaginar, muy semejante a su madre, la cual es de una belleza muy singular, no habiéndose visto jamás una mujer tan bella.

Sí Tu Majestad, ¡oh César! Desea verlo, como en aviso pasado escribiste, dame órdenes, que no faltaré en mandarlo lo más deprisa posible.

De letras, se hace admirar en toda la ciudad de Jerusalén; pues sabe todas las ciencias y nunca estudió nada. Él camina descalzo y sin nada en la cabeza. Muchos se ríen, viéndole así, pero en su presencia, hablando con él, tiemblan y se admiran.

Dicen que un hombre tal nunca fue oído por estas partes. En verdad según me dicen los hebreos, no se oyeron, jamás, tales consejos, de gran doctrina, como enseña este Jesús; muchos judíos lo tienen como Divino y muchos me querellan, afirmando que es contra la ley de Tu Majestad; yo sufro grandes molestias a causa de estos malignos hebreos.

Dícese que este Jesús nunca hizo mal a quien quiera que sea, mas, por el contrario, aquellos que le conocen y que han practicado con él, afirman haber recibido grandes beneficios y salud, pero a tu obediencia estoy siempre dispuesto y aquello que Tu Majestad ordene será cumplido.

Por la Gracia de Tu Majestad, fiel y reconocidísimo. Publio Léntulus, Presidente de Judea.Séptima
 lindizioni, segunda luna.

Jesús suda gotas de sangre

Jesús se encuentra en el Monte de Getsemaní.  Subió a orar sabiendo que estaba llegando su hora final.

Llevó con él a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, y comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera…Y les dijo:

"Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo.

Se postró y expresó:

“Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú".

 Fue a ver a sus discípulos que se suponía cuidaban de él, y los encontró  dormidos. Dirigiéndose a Pedro exclamó:

"¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora?...Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil".

Otra vez fue a orar y empezó a sudar gruesas gotas de sangre que cayeron en el suelo.

Los expertos dicen que en supremas horas de angustia los seres humanos podemos sudar gotas de sangre.

Al poco tiempo llegó Judas con unos guardias. Se le acercó y lo besó. Los soldados entonces lo apresaron, y se lo llevaron rumbo a la muerte.

Transmisión de Noticiero El Despertar 

Bibliografía:

Carta de Publio Léntulus

Evangelio de San Mateo

Evangelio de San Lucas

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2012-12-13 01:48:11

HISTÓRICO NACIMIENTO DE JESUS

¿Por qué Jesús nació en Belén?

 ALABAMOS A JESUS DE ENERO A DICIEMBRE

LA IMPRECISION DE LA FECHA NO CAMBIA LA HISTORIA

 NACIMIENTO

Por: Guillermo Treminio

La imprecisión de la fecha del nacimiento de Jesús, en ningún modo disminuye la importancia de celebrar su nacimiento. Si no fue en diciembre no cambia la realidad histórica y, es trascendente que el Niño Dios, se hizo hombre y habitó entre nosotros para que el genero humano salvado viviera para siempre en el Paraíso terrenal.

 

De los cuatro evangelistas solo Mateo y Lucas narran el nacimiento del Niño Dios, cuando sus padres: María y José, tuvieron que viajar 130 kilómetros -3 o 4 días de camino- de Nazaret, al norte, a Belén, Efrata, a 8 kilómetros de Jerusalén, al sur de Israel; para cumplir con la ordenanza del emperador César Augusto de ir a censarse –todo mundo- al lugar de su nacimiento. Belén era la ciudad donde había nacido el rey David.

Estando María y José en Belén, se cumplieron los días de su alumbramiento y María dio a luz al Niño Dios, quien fue llamado Jesús, por ordenanza de Jehová, Dios, por medio del ángel mensajero. Narra Lucas, que María dio a luz a su primogénito y que lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar pera ellos en el mesón.  

Unos pastores estaban en el campo vigilando a sus rebaños por la noche, cuando un ángel de Jehová, Dios, los rodeó de esplendor, y esta aparición les dijo: He aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo – para todos los pueblos de la tierra -, que os ha nacido, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor –Los judíos reservaban el título de Señor, solo para Dios-.

Lucas dice: “las huestes celestiales alababan a Dios: Gloria a Dios en las alturas, Y en la tierra paz, y buena voluntad para con los hombres” –paz y voluntad que son objetos del favor de Dios-. Los pastores encontraron a María, a José y al Niño Dios acostado en un pesebre, tal como les había dicho el ángel.  Los pastores contaron todo lo que el ángel les había dicho acerca a del niño, y todos se maravillaban. María guardaba todos estas cosas en su corazón, mientras los pastores glorificaban y alababan a Jehová por todas las cosas que habían visto y oído.   

Lo importante no es la fecha, sino el nacimiento de Jesús como parte de la historia.