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BIBLIA EN SUMO

La Biblia en Mayangna  y Misquito

BIBLIA 2Se anuncia Biblia en lenguas Mayangna (Sumo) y en Misquito del  Atlántico Norte - Sur, y Jinotega de Nicaragua.Publicaciones bíblicas en los idiomas mayanga y misquito   

Territorio aproximado del Reino Misquito (en color rojo), en el cuadro mas chico. Los Mayangna situados en Jinotega y de la antigua Matagalpa

Publicaciones bíblicas en mayangna y misquito, son editadas por los Testigos de Jehová... Estos pueblos han sido del culto moravo


Por: Guillermo Treminio

 

Nicaragua tiene una de las regiones más aisladas de Centroamérica: la costa de los Mosquitos, llamada también Mosquitia. Se trata de una franja de unos 65 kilómetros (40 millas) de ancho a lo largo de la mayor parte de la costa atlántica y que entra en la vecina Honduras. Los misquitos son uno de los grupos indígenas que hay en Nicaragua, y su historia se remonta a antes de la llegada de los europeos en el siglo dieciséis.

 La revista !Despertad! del mes de septiembre 2015, de la orgnizacion religiosa mundial de los Testigos de Jehova, trajo  una publicidad referente a una Biblia que ya circula en lenguas miskita y mayangna del Atlántico y Jinotega de Nicaragua, que ha despertado curiosidad por ver en letras de molde las escrituras sobre Dios: el Creador, y Jesucristo el Redentor, en las lenguas miskita y mayangna. Sin duda alguna este paso es gigantesco y trascendente para impulsar el evangelismo "transcultural" de esos pueblos, de por si moravos.

Las investigacione de la lengua mayangna (Sumos o Sumus) en Jinotega y los antiguos territorios de los Matagalpa, datan desde alrededor de 2000 a.de C. A los Mayangna --segun la arquelogia-- habitaban a lo largo de los rios Waspuk o Waspuc, Pispis, Coco y Bocay de Nicaragua, asi como del Patuca frontera con Honduras... y,  se encontraban a lo largo del rio Grande de Matagalpa. ?Como resumen  los Testigos de Johova, las asimilaciones de los cinco dialectos principales de los Mayangna: tawahka , panamahka, bawih, kukra, y ulwa? O solamente la Biblia esta escrita en Sumo? ... Por eso despierta la curiosidad!!

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2012-09-06 19:58:14

Nuevo rostro de Cristo


Sale a luz libro "Fuí Migrante y me acogistes" del equipo Teyocoyani

Jesús fue migrante desde que era bebé recien nacido

Los nicaragüenses sufren el drama de la migración en carne propia...Centenares de miles de nicaragüenses viven en tierras extrañas

MIGRANTE

 

 "Para nosotros es un gozo que en el tercer año de encuentro con Cristo propuesto por la Conferencia Episcopal de Nicaragua como preparación a los cien años de la Provincia Eclesial, estemos llegando al encuentro con Cristo en los rostros que sufren. La lista de estos rostros es amplia y variada; sin embargo, de uno de ellos dicen los Obispos en Aparecida: “Hay millones de personas concretas que, por distintos motivos, están en constante movilidad. En América Latina y El Caribe constituyen un hecho nuevo y dramático los emigrantes, desplazados y refugiados sobre todo por causas económicas, políticas y de violencia”, señala el prólogo del libro que cuenta con la licencia eclesiástica de Mons. René Sándigo, obispo de Juigalpa.

La elaboración de los textos estuvo a cargo del teólogo, Dr. José Argüello Lacayo, del Padre Manuel Sánchez Castro, en colaboración con el equipo Teyocoyani, que se define como Acción Ecuménica para la Capacitación y Reflexión Teológica.

El Obispo Monseñor Sócrates René Sándigo Jirón, escribe en el prologo sobre la migración:

"Este fenómeno considerado hecho dramático nos llama a todos, pero de manera particular a nosotros, cristianos católicos, a no quedarnos con los brazos cruzados; debemos hacer algo para transformar o al menos aliviar el sufrimiento de quienes se ven obligados a moverse de un lugar a otro. Debemos sentirnos y ser “Iglesia sin frontera, iglesia familiar, atenta al fenómeno creciente de la movilidad humana en sus diversos sectores. Considerar indispensable el desarrollo de una mentalidad y espiritualidad al servicio pastoral de los hermanos en movilidad, estableciendo estructuras nacionales y diocesanas apropiadas, que faciliten el encuentro del extranjero con la iglesia particular de acogida.”

"Ahora, en nuestro caso concreto, tendremos otra oportunidad de enriquecernos con un tema que toca la profunda realidad de nuestras tierras. De nuevo, el Equipo Teyocoyani nos presenta un material muy práctico que, recorriendo el Antiguo y el Nuevo Testamento, nos lleva hasta nuestro tiempo con ejemplos más que evidentes sobre el migrante, por ser realidades que nosotros mismos hemos vivido. Ver las consecuencias de la migración, no solo en el que se va, sino en el que se queda, es uno de los aspectos que el folleto presenta con el fin de guiarnos al compromiso concreto. Por eso, me es grato APROBAR este material para los seminarios de formación rural, titulado: Fui migrante y me acogiste". 

Los escritores retoman la declaración de Aparecida en cuanto a las migraciones:

“En el reconocimiento de la presencia y cercanía de Jesucristo en los pobres y en la defensa de los derechos de los excluidos se juega la fidelidad de la iglesia a Jesucristo. Es expresión de caridad, también eclesial, al acompañamiento pastoral de los migrantes. Hay millones de personas en constante movilidad En América Latina y el Caribe constituyen un hecho nuevo y dramático los emigrantes, desplazados y refugiados sobre todo por causas económicas, políticas y de violencia. La iglesia, como Madre, debe sentirse atenta al fenómeno creciente de la movilidad humana y desarrollar una mentalidad y una espiritualidad al servicio pastoral de los hermanos en movilidad.”
Aparecida 257; 411-12

LOS MIGRANTES: NUEVO ROSTRO SUFRIENTE DE CRISTO

Este es el enfoque del libro:

En nuestros encuentros anteriores hemos venido reflexionando sobre el tema de la misericordia. Ahora vamos a centrar atención en los nuevos rostros sufrientes de Cristo en nuestra Nicaragua de hoy.

Descubrimos que no basta la caridad asistencial, expresada en gastos individuales de solidaridad, sino que es necesario avanzar hacia una caridad liberadora, que lance una mirada crítica sobre las causas que generan pobreza en nuestra sociedad y que promueva la organización comunitaria. Vimos que la verdadera caridad no s otra cosa que un amor comprometido y eficaz, que desciende a la raíz misma de la injusticia social y procura que haya vida en abundancia para todos (Jn 10.10)

En esta ocasión centraremos nuestra atención en el principal rostro sufriente de Cristo en la Centroamérica de hoy: el de tantos hombres, mujeres y niños afectados por un éxodo masivo. Rostro de Cristo presente en quienes abandonan sus hogares y sus tierras para ir en búsqueda de mejores condiciones de vida fuera de las fronteras de su país, presente también en tantas familias desgarradas por la separación que provoca la migración. Hay tantos miles de niños y niñas que quedan en el abandono, heridos por la partida de sus padres, a la espera de un apoyo económico que no logra aliviar el dolor profundo de su ausencia. La migración tiene dos caras: la de los que se quedan y la de los que se van. Es necesario verla de ambos lados.

La migración masiva que afecta hoy Centroamérica es un signo de los tiempos que debemos discernir desde la fe (Mt 16.2-3). ¿Qué palabra nos está diciendo Dios a nosotros hoy en medio de esta situación? ¿Cómo responderemos como iglesia? Detrás de los sueños de comida, casa y seguridad de los migrantes, palpita el deseo de un mundo más justo. El actual modelo económico impuesto en el mundo le niega su futuro a una gran parte de la humanidad. Los migrantes son hoy el Cristo crucificado en las fronteras de nuestro mundo: sin documentos, sin techo, desterrados, despojados de sus familias y sus culturas, atravesando montañas, ríos y desiertos. ¿Quién defiende sus derechos? Al ser ellos hoy los más débiles, son el rostro sufriente de Aquél que nos dijo: “Porque fui migrante y me acogiste” (Mt 25.35). Ya en el Antiguo testamento, el Dios bíblico exigía a su pueblo: “No maltratarás al emigrante, ni le oprimirás, pues emigrantes fueron ustedes en el país de Egipto” (Ex 22.20).

En este encuentro haremos un camino en tres etapas: la primera consistirá en examinar la situación de la migración en nuestro país, compartiendo nuestras experiencias, ya sean propias o ajenas, en relación a los migrantes y sus familias. La segunda etapa  consistirá en dejarnos iluminar por la Palabra de Dios, explorando la Biblia para descubrir qué significó la migración en la historia de Israel y cuáles fueron las experiencias del pueblo de Israel con extranjeros y emigrantes.
Finalmente en la tercera etapa, reflexionaremos qué podemos hacer nosotros como comunidades cristianas, de cara al fenómeno de la migración. Escucharemos la voz del Magisterio de la Iglesia y compartiremos nuestras respuestas solidarias de cara a los migrantes y sus familias.

DIALOGUEMOS

1.    ¿Qué experiencias hemos tenido nosotros mismos en relación a la migración?
2.    ¿Conocemos gente que haya tenido que salir de Nicaragua? ¿Por qué se fueron?
3.    ¿Conocemos familias desintegradas por la migración de alguno o varios de sus miembros?
4.    ¿Hemos tenido que migrar nosotros mismos o alguien de nuestras propias familias? ¿Qué experiencia vivimos?

Leamos los siguientes testimonios

UNA MADRE EN COSTA RICA

Mi padre se ganaba la vida como zapatero. Desgraciadamente bebía, e insultaba y golpeaba a la familia. Por su vicio no pudimos estudiar. Yo sufría y sufría. Veía a mi santa madre sufrir como un Cristo. Ella fue una madre como pocas. Yo era la única que siempre trataba de protegerla de la violencia de padre; éramos muy buenas amigas. Hablábamos y llorábamos juntas, porque él actuaba de una manera inhumana. ¡Qué duro es para mí recordar todo esto! Mis lágrimas son hoy las mismas de aquel entonces. Hasta que mi madre dejo de existir, mi padre se compuso.

Cuando yo tenía 11 años me vine a vivir a Guanacaste adonde un tío mío; el me ofrecía lo que no tenia en mi hogar. Para mí lo peor fue separarme de mi madre y mis hermanos. ¡Qué duro fue! Durante el día ayudaba en los quehaceres de la casa y por la noche estudiaba. Pero las noches eran un tormento, pensando siempre en regresar con  los míos. Me desesperaba una y mil veces pensando en la suerte de mi madre. Pasaron así 3 años hasta que le pedí a mi tío regresar a mi hogar. Aunque yo tenía todo donde él, no tenía nada, pues anhelaba estar con mi familia.

 Cuando regresé, me dijo mi madre: siempre le he estado pidiendo a Dios por este momento; no quiero que nos volvamos a separar. Cuando te llevaron, sentí que se me iba la mitad de mi vida; ahora tu papá ya está cambiado. Pero yo no le creía; al final me esforcé por entenderlo tal y como era y, de esa manera, comencé otra etapa de mi vida. Yo ya me estaba acercando a los 15 años.

Luego me casé con un hombre que amo y parí cinco lindas y preciosas mujeres y dos varoncitos. Mi hogar es una prole numerosa; los amo a todos y lo único que me duele es no poder facilitarles las condiciones que se merecen; son nobles e inteligentes, porque no nos reclaman nada, y entienden la crisis en que vivimos.

Pensé en mi hogar con la idea de encontrar una alternativa que me permitiera ayudar a mis hijos, aunque fuera con algo. Cuando me decidí definitivamente a dar el paso, mi esposo ya era miembro del gran ejército de desempleados de Nicaragua.
Encontré un trabajo en Costa Rica; llegué sin desayunar y cuando era ya la una de la tarde, ni siquiera fresco municipal me habían ofrecido. Lavé siete pares de zapatos tenis, que ensuciaron los hijos de la patrona en un paseo a la montaña; puro barro rojo. Su orden fue dejarlos nítidos; luego lavar los trastes como en un gran restaurante y esto es rápido; limpiar todo el gran mueble de cocina; lavar la ropa de los muchachos, de aquellos pantalones que parecen hechos de cinco metros de tela; enseguida a limpiar una parte del primer piso…Vine y me puse mis guantes para lavar los inodoros, pero ella me dice: No, lávelos con las manos; está bien, contesté yo. Se retiró la patrona del lugar y se fue con los suyos a la mesa a disfrutar del almuerzo. Yo esto ya no lo soporté más y me encerré en el baño, agarré el cloro y el jabón en polvo y los tire por todos lados; luego bajé la tapa del inodoro y me senté para dar tiempo. Luego salí, cerré la puerta y le dije a la patrona: Ya termine, y me contestó: Bien, vaya y coja su almuerzo. Pero ¡cual almuerzo! Si lo único que quedó en las pailas fue la seña de lo que existió; pero yo tenía mucha hambre, tomé tres cucharadas de arroz con supuesto pollo, pero al sentarme en la mesa de la cocina, decidí no comer. Llega la patrona y me dice: mire, aquí está su fresco. ¡Dos onzas de lo que habían dejado; es decir, las sobras! Me encolericé más y a duras penas no eche la comida a la basura. Agarre mi bolso y pregunté a la patrona si me podía ir; no, me dijo, va a lavar los trastes del almuerzo. ¡Ay, y yo aturdida! Pero como el poder de nuestro Padre del cielo es grande, salí de esa casa sin que nadie entrara al baño y no regresé nunca más.

Pasé la Navidad entre cuatro paredes, sin tener con quien compartir esa fecha tan especial; otra vez fue en semana santa. Así también en los cumpleaños de los hijos. Cumplí 20 años de casada el 31 de diciembre pasado y fue para mí triste saber por cartas que murió un amigo muy querido. Cuando se enferma gravemente un hijo, es peor que un terremoto. Me siento a veces con ganas de volar y llegar a mi país en un abrir y cerrar de ojos.

¿POR QUÉ ME FUI DE NICARAGUA?

Vivo hace 15 años en Costa Rica. Me vine por la situación en mi país. En primer lugar por la guerra. Los trabajos estaban muy escasos, el salario era demasiado bajísimo y ciertas personas que viajaban para acá me decían que aquí el nivel de vida era un poquito más desahogado, que uno podía trabajar y desarrollarse un poquito más. Yo he trabajado en la limpieza de edificios y mi esposo como peón de construcción. Él, gracias a Dios, cuando lo han despedido, encuentra otro trabajo.

Actualmente está trabajando, pero yo no.  

LOS QUE SE QUEDAN Y LOS QUE SE VAN NO SON COSAS DIFERENTES

Testimonio de una religiosa desde un barrio de Managua

En mi barrio hay una señora que se quedo sola, porque su marido se le fue a Costa Rica. Vive de mal carácter y castiga continuamente a sus hijos. La soledad de genera agresividad.

Otra logro emigrar a España, donde ganaba 700 Euros. Al año y medio se vio forzada a regresar por sus hijos. No pudo volver más. Ahora ya no se acomoda a las condiciones de miseria del barrio. No acepta trabajar por los bajos salarios y, deprimida, se encierra a ver TV todo el día. Ya no sonríe. Quiere salir de nuevo del país y no puede.

Otra más tiene su marido indocumentado en Estados Unidos desde hace 7 años; cada 3 meses le manda algo, pero él ya tiene otra familia allá y poco a poco se desentiende de la familia que dejó aquí.

Doña Coco regresó al barrio después de vivir indocumentada durante 17 años en Estados Unidos. Ya no conocía a sus propios hijos (4 que dejó aquí). Viene enferma de gravedad, a morir entre sus propios desconocidos. Para ella, su única familia son los hijos que dejó allá.

Un niño al que se le fue la mamá, paso tres días con 39 grados de calentura y nadie en la casa se interesaba por él.
En el barrio da cierto prestigio por decir: “Mi mamá está en Costa Rica”, o “No tengo, pero mi mamá me lo va a mandar”. En el barrio la gente está desempleada y busca apenas como sobrevivir.

El emigrante vive la zozobra de tener que aparentar éxito ante los que se quedan; hay mujeres que para este fin ponen uñas largas postizas.

El sueño que motiva a la emigración es lograr una mejor alimentación, una casa propia… “No quedarnos aquí muriendo lentamente”. En los últimos 7 años, es cada vez más gente la que se va del país. Si se quedan, es porque no pueden irse. ¡Somos un país en Éxodo! Salir del país se torna una idea fija.

La emigración de la madre provoca un vacio insuperable. Genera en los hijos una desmotivación profunda: los niños y las niñas no asisten ya más a la catequesis, ni a las reuniones de la comunidad cristiana. Son niños muy tristes. Y la abuela no puede sustituir la autoridad de la madre. En el barrio se nota una carencia de valores mínimos y una gran falta de valores familiares. Hay un gran desorden en las relaciones sexuales; aparecen niñas embarazadas de 12 años.

Las remesas generan un proceso de parasitismo, de vagancia y aprovechamiento, entre los que se quedan y reciben dinero extranjero. Se toma además una actitud de exigencia ante los que se van. Se vive de lo que les viene, sin sentir ningún estimulo para estudiar. Muchos jóvenes varones acaban de pandilleros.

“Mi mamá se fue” y “Me voy para Costa Rica” son frases comunes que se escuchan decir entre nosotros. Hay quienes tienen profesión y trabajo y sin embargo se van, pues aquí no ven horizontes y la motivación es mejorar ingresos. Un señor trabajaba de día y además de noche como enfermero, y sin embargo su salario no le ajustaba para mantener a su familia.
La meta de los que emigran son países tan diversos como Guatemala, Costa Rica, Panamá, El Salvador, Estados Unidos, España e incluso Suiza. La ausencia de la madre avergüenza y por lo general se oculta. Las mismas mujeres se avergüenzan de dejar abandonados a sus hijos. Se finge entonces que la madre “está trabajando fuera de Managua”.

Los hijos abandonados sufren muchísimo. Un niño de 6 años decía “yo no quiero a mi mamá”. Los hijos se quedan sin figuras de referencia. La emigración desintegra a las familias. Conozco el caso de unos padres que se separaron: la mamá se llevó a la hija de 18 años, el papá a la pequeña y, de pronto, otra hija de 20 años se quedo completamente sola. De un dia para otro.

La ausencia de los padres deja a los niños sin cuido y sin normas. Los que se queda y los que se van no son cosas diferentes.

Los interesados en profundizar sobre el tema pueden entrar a la página web http.teyocoyani.org